Soy maratonista, y tú?

Tengo que admitir que soy un poco impaciente, no me gusta posponer o retrasar las cosas. Me gusta hacer las cosas a tiempo y ver los resultados rápido, creo que por eso nunca me ha llamado la atención tejer, bordar o plantar. Me gusta comenzar un proyecto y verlo terminado ya. Esta inquietud de ver los frutos de mis actos, ha tenido que ir adaptándose debido a la diabetes tipo 1 de Jaime.

Te pregunto, ¿no te encantaría enviar el bolo o inyectar la insulina y en tan sólo 5 minutos hacer la prueba de glucosa en sangre y que los números estén en rango? Me imagino que tu contestación sea igual que la mía, pero la realidad es otra. Es aquí donde necesitamos tener esa tranquilidad y calma para esperar hasta que la insulina haga su función. A esa tranquilidad y calma le llamo paciencia, una de las virtudes más importantes que he ido aprendiendo a dominar luego del diagnóstico de Jaime.

Necesitamos paciencia para aceptar ese nuevo diagnóstico, para entender el día a día de nuestros dulces guerreros y para aceptar esas glucosas que en ocasiones no hacen sentido. Necesitamos paciencia para aprender acerca de la diabetes tipo 1, para entenderla, para saber como manejarla y para saber como reaccionar ante cada situación que nos presente. A esto le añadimos la paciencia que necesitamos para enfrentar todo lo demás que tenemos en nuestra vida; es mucha la paciencia que necesitamos para no perder la tranquilidad y la calma. Y nuestra amiga paciencia tiene una compañera de viaje llamada perseverancia, que juntas se toman de la mano y nos ayudan a sobrevivir las batallas diarias. Se preguntarán; ¿habrá tenido Mila un día de frustración, desesperación o se habrá sentido sola? No he tenido un día, he tenido muchos días de esos; sin embargo, aún en medio de las bolas de humo que la Tía Bety me ha lanzado, sigo con mi vista puesta en la meta y NUNCA me rindo.

Hay una frase que me gusta mucho y define como debemos ver la diabetes de nuestros chicos; “La diabetes es un maratón, no una carrera de corta distancia”. Cada día son sólo unos pasos los que adelantamos en este maratón y debemos mantener nuestro paso firme, sin prisa, sin distracciones y SIEMPRE con nuestra mirada enfocada hacia la meta, que para mi es una vida saludable con un futuro libre de complicaciones.

Estadísticamente es posible que tengamos más glucosas altas o bajas de lo que quisiéramos tener en un día especifico, pero eso no significa que debamos abandonar la carrera. Significa que en la carrera de mañana tendremos nuevas oportunidades para obtener más glucosas dentro del rango recomendable, aprendiendo de nuestras experiencias y de nuestros errores, aplicando nuevas estrategias y continuando nuestro camino, con paso firme, hacia la meta.

¿Te vas a desesperar en el trayecto? Seguro que si.

¿Tendrás días en los que no verás la meta? Por supuesto.

Pero te pregunto, ¿qué harás en esos días, te rendirás o tendrás paciencia para seguir luchando?

4 thoughts on “Soy maratonista, y tú?

  1. Asun

    Muchas gracias Mila! yo elijo tener paciencia, paciencia. Mi hijo es el niño más impaciente que he tenido el placer de conocer. Recuerdo que con uno y dos añitos no tenía paciencia ni para comer sentado. Lista de mi creía que la solución era “abrocharle” el cinturón que tenía su sillita. Nunca olvidaré como se levantaba y caminaba de un lado a otro del salón con su sillita atada a su cintura y pegada a su trasero. Cuando le digo una y otra vez que tenga paciencia, que recuerde que un bebé necesita 9 meses completos para poder salir de la barriguita de su mamá y que cada cosa lleva su tiempo …soy yo la primera que no tiene que olvidarlo. Yo me apunto al marathón, mi meta es dar todos los pasos necesarios y posibles para que en el presente y en el futuro mi hijo pueda elegir su propio camino, aquel que le parezca más dulce, sin ningún tipo de limitaciones. Un saludo.
    Asun

  2. The Sweet Man

    Hola,
    soy diabético tipo 1 desde los 25 años. Mi hermana debutó con 2 añitos… Recuerdo la dedicación exclusiva de mi madre: vivía por y para la diabetes de su hija, comidas, médicos, se despertaba a mitad de noche para ver si tenía hipos… Eran otros tiempos, por entonces no habían plumas, la insulina funcionaba por “vial”, íbamos a la playa con la nevera para los “pinchazos”…

    Años después debuté yo (poco usual que 2 hermanos sean diabéticos), y mi madre cogió un sofoco de muerte, se hartó a llorar la pobreta. Imagino que debido a su “sentido de culpabilidad”. Vuestros hijos están en las mejores manos en las que nunca estarán: sus madres. Y estar seguras que toda la vida se acordarán de vosotras y os lo agradecerán eternamente…

    Hoy soy un padre orgulloso de su hija, pero preocupado al mismo tiempo por si debuta como diabética también. No le oculto la diabetes, en mi casa es algo natural, me controlo y me pincho delante de mi familia (tras años de experiencia no me cuesta nada)… Ella me mira, y desde su tierna inocencia me dice: “Papa cuando sea mayor te curaré”…

    Y bueno, os escribo por lo de la maratón. Si Dios quiere dentro de poco correré la maratón de Valencia. Mi objetivo es acabarla por debajo de las 5 horas, siendo diabético es un reto que me he propuesto hacer. Si consigo llegar a meta, miraré al cielo y pediré salud para mi hija.

    Porque sinceramente, la diabetes es una “putada”, pero no nos queda otra más que tirar “palante”. No es tan mala como la pintan… Mi secreto para vivir con ella es comer-correr-pincharme…

    Suerte a tod@s !!!

  3. Mila Ferrer

    Mucho EXITO en el maratón, te estaremos echando porras desde acá.

    Esperamos que tanto tu hermana como tu sigan bien. Seguimos corriendo el maratón.

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