Sobrepasando la pena

Como madres, quisiéramos proteger a nuestros hijos de todo, sin que nada les duela o les haga daño. Nuestros hijos son nuestro mayor tesoro, ¿cómo no vamos a querer protegerlos? Y en eso llega un diagnóstico de diabetes tipo 1; una condición que requiere pinchazos, inyecciones y otras acciones que pudieran provocar algún malestar físico.

De inmediato comenzamos a sentir pena por nuestro hijo, nos lamentamos por la cantidad de veces que tenemos que medir la glucosa y administrar insulina, y sin darnos cuenta, transmitimos este sentir a ellos y otros. Pero, ¿realmente nos debe dar pena medir la glucosa de nuestro hijo o inyectar insulina cuando sabemos que es lo correcto y necesario? Luego de muchos años, comprendo que NO me debe dar pena, ni tristeza. ¿Sabes por qué? Porque los niños necesitan que los padres hablen y tomen decisiones por ellos, poniendo su bienestar siempre por delante.

Sabemos que es lo que nos ha tocado hacer para manejar de manera adecuada la diabetes de nuestros hijos. Si no medimos, inyectamos, o cambiamos sets de infusión cuantas veces sea necesario; no hay manera que nuestro dulce guerrero se mantenga saludable y crezca sin complicaciones provocadas por el manejo inadecuado de su diabetes.

Somos afortunados de tener los insumos necesarios; ¿sabes cuántas familias no tienen acceso a insumos tan vitales como la insulina, tiras de medir glucosa o jeringas? Y nosotros que tenemos acceso, nos quejamos, sentimos pena y nos lamentamos por la cantidad de veces que tenemos que medir la glucosa o administrar insulina!

La realidad es que cada pinchazo e inyección es vida para nuestros guerreros. Utiliza estas herramientas para que tu dulce guerrero crezca y se mantenga saludable, protegiendo su futuro.