Siempre hay una primera vez

Es de conocimiento de todos que los episodios de hipoglucemia pueden provocar confusión mental, afectar la coordinación y hacer que la persona actúe de manera errática. Resulta que ayer, por primera vez, tuve que intervenir en una llamada de Jaime con un maestro pues lo notaba incoherente y veía en su Dexcom que la glucosa iba bajando. El sistema de estudios de Jaime y sus hermanos, requiere tener llamadas semanales con sus maestros. Durante estas llamadas, los maestros hacen preguntas acerca del material estudiado, como parte de sus evaluaciones.

Antes de que Jaime comenzara la llamada notamos una tendencia de glucosa hacia abajo en su MCG y le dimos jugo de manzana para subir su glucosa. Hacía muy poco que había terminado de almorzar y todavía tenía insulina activa, y su glucosa estaba ya en la parte baja de su rango. Ayer se juntaron varios factores antes del almuerzo, que causaron que la glucosa se mantuviera baja, aún después de un almuerzo de pasta con carne de unos 70 a 80 carbohidratos. Jaime regresaba de su entrenamiento diario de béisbol y además se había enviado el bolo del almuerzo antes de llegar a la casa.

La idea era ser agresivos con la insulina sabiendo que Jaime iba a comer 70 a 80 carbohidratos de pasta. Pero la verdad es que no pensamos que la glucosa no iba a subir, y mucho menos que iba a bajar tan rápido. Decidí sentarme junto a Jaime mientras tenía la llamada con su maestro y podía escuchar la conversación, ya que Jaime estaba utilizando el altavoz de su teléfono. De pronto noté que cuando el maestro le hablaba, Jaime repetía lo que el maestro le decía. El maestro continuaba hablándole y Jaime no lograba contestarle.

Al mirar a Jaime me dijo; “Estoy mareado.” Fue entonces cuando intervine y le dije a su maestro que Jaime estaba teniendo una emergencia médica y que no podía continuar con la llamada. Muy brevemente le dije que Jaime vive con DT1 y que su glucosa estaba muy baja; el maestro me dijo que no había problema, que lo llamáramos cuando Jaime se sintiera mejor.

Tratamos la hipo, medimos, y cuando comenzó a subir la glucosa, Jaime llamó a su maestro y terminó su evaluación. Debido al sistema de educación que usamos, nunca había sido necesario revelarle a los maestros que Jaime vive con DT1, pero ayer fue la primera vez. Le escribí un correo al maestro y le incluí una foto de la gráfica de la glucosa de Jaime. Abundé acerca de lo que sucede en su cuerpo cuando la glucosa está muy baja y compartí algunos datos de DT1 con él.

La respuesta del maestro fue:

“No se preocupe, entiendo completamente. Tuve un amigo en la escuela secundaria con problemas con su azúcar en la sangre también. No hay prisa para hacer la evaluación, si Jaime no se siente bien podemos detenerla y terminarla en otra ocasión. Gracias por dejarme saber, no estaba haciendo mucho sentido lo que Jaime respondía y no estaba seguro por qué. Jaime es un buen estudiante y tiene buenas calificaciones, por lo que estaba tratando de hacerle preguntas para ver si podía averiguar la razón y ahí fue cuando usted agarro el teléfono.”

Cuando estas cosas nos pasan, es como un reality check de que cuando manejamos diabetes tipo 1 las cosas pueden cambiar muy rápidamente. Una vez la glucosa de Jaime regresó a un rango seguro, llamó a su maestro y terminó la evaluación satisfactoriamente. Moraleja; SIEMPRE, SIEMPRE se debe medir la glucosa antes de exámenes, pruebas, presentaciones, etc.; no importa cuanto se hayan preparado, una glucosa baja puede hacerles una mala pasada.