¿Será cierto esto? ¿Qué opinas?

Qué opinan de la frase “Los niños, los borrachos y la hemoglobina glucosilada (A1c) siempre dicen la verdad” A mí no me gusta para nada. Les explico, la hemoglobina glucosilada es una medida promedio de la glucosa durante los pasados 2 a 3 meses y se utiliza como una de las pruebas de rutina para las personas que viven con diabetes. El resultado del A1c es interpretado por la mayoría de los profesionales de la salud y por las personas que viven con diabetes (también los padres de los dulces guerreros) como una verdad absoluta y como una calificación del trabajo que hemos hecho en el manejo de nuestra diabetes durante los pasados 2 a 4 meses.

Imagen obtenida de Facebook
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El problema es que el resultado del A1c NO es una verdad absoluta. Es una verdad a medias y en cierto modo hemos sido engañados en creer que mientras más bajo sea el resultado, mejor ha sido nuestro manejo de la diabetes, logrando un mejor control de la glucosa. Comparamos los resultados con los de otras personas, los ponemos en Facebook y creemos que vamos por buen camino. Y por qué no sentirnos de esa manera cuando nuestro médico o educador de diabetes es la primera persona en felicitarnos por tener un A1c de 6.2 por ciento. Un 6.2% es equivalente a un promedio diario de 132 mg/dL. ¿Quién no estaría contento con ese promedio de glucosa? Aparte, hay ensayos clínicos que han demostrado una relación directa entre complicaciones futuras de salud con un A1c alto. Eso nos hace pensar que mientras más bajo sea nuestro resultado del A1c, menor van a ser las probabilidades de tener complicaciones en un futuro.

En la mayoría de nuestras visitas a nuestro médico o educador de diabetes NO se está analizando el resultado de la prueba del A1c detalladamente. Nos enfocamos en el resultado, pero para mí, el resultado tiene parte A y B. La parte A es el por ciento, que ya todos la conocemos, pero la parte B es la más importante, la que menos atención tiene y la que no nos explican. ¿Cuál es la parte B? La variabilidad glucémica. La variabilidad glucémica son los picos y valles (el sube y baja) de la glucosa, por encima o por debajo de nuestro rango meta. Son esas gráficas parecidas a los dientes de tiburón, donde la glucosa se pasa de hipoglucemia a hiperglucemia, quizás con un resultado de A1c de 7% (promedio diario de 132 mg/dL), pero la mitad del tiempo la glucosa está sobre los 200 mg/dL y la otra mitad por debajo de los 65 mg/dL. Si solamente nos enfocamos en el resultado, ese 7% parece ser un buen número y pensamos que vamos por buen camino. La realidad es que esas fluctuaciones de glucosas demuestran el verdadero control glucémico. A menor fluctuación, mejor el control glucémico. Cuando la fluctuación de glucosas es mayor, el control glucémico es menor.

Aquí les comparto unos ejemplos:

Carlos tuvo una hemoglobina glucosilada (A1c) de 6.2%, al descargar su glucómetro estos fueron algunos de los valores:

290 180 48 78 50 60

250 150 51 275 58

200 50 60 263 52

La glucosa promedio de Carlos fue de 132 mg/dL lo que equivale a un A1c de 6.2%

Laura tuvo una hemoglobina glucosilada (A1c) de 6.2%, al descargar su glucómetro estos fueron algunos de los valores:

140 68 158 121 141 140

120 115 220 105 115

95 138 167 180 90

La glucosa promedio de Laura también fue de 132mg/dL.

Ambos tuvieron el mismo resultado de A1c (6.2%), pero si miramos detalladamente las medidas de glucosa, ¿cuál resultado del A1c crees que es más beneficioso? ¿Serán ambos resultados de A1c realmente iguales? Si nos dejamos llevar solamente por el 6.2% ambos parecieran ser iguales. Diríamos que Carlos tiene un manejo muy bueno de sus glucosas y que no necesita realizar ningún cambio en su tratamiento. Lo mismo diríamos de Laura. Pero si analizamos los resultados con detalle, buscando y analizando la variabilidad glucémica, esos picos y valles (el sube y baja) de la glucosa, por encima o por debajo de nuestro rango meta, notamos que las mediciones de Laura tienen menor fluctuación, menor cantidad de hipoglucemia y de hiperglucemia y mayor cantidad de lecturas dentro de su rango meta. Por su parte Carlos pasa mucho tiempo alto o muy bajo, lo que NO es nada saludable; buscamos evitar lo más posible el sube y baja constante de la glucosa. Ahora que conocemos un poco más acerca de la variabilidad glucémica, ¿todavía piensas que ambos resultados de la prueba de A1c son iguales?

El problema es que la mejor herramienta que tenemos para medir la variabilidad glucémica es el medidor continuo de glucosa (MCG). La realidad es que esta gran herramienta no está disponible para todas las personas que viven con diabetes. Aún así, mientras más medidas de glucemia tengas en el glucómetro, mejor análisis podrá hacer tu médico o educador de diabetes de tu A1c.

Si bien es cierto que el tratamiento de la diabetes es individualizado, cada persona es distinta y vive una vida con características y situaciones particulares, también es cierto que todas las personas que viven con diabetes se benefician y prevén complicaciones futuras si mantienen un A1c igual o menor a 7%, evitando estar en hipoglucemia e hiperglucemia por periodos prolongados. Esto ya ha sido probado desde el 1993, con el DCCT (Diabetes Control and Complications Trial), el primer ensayo clínico en proporcionar los datos que mostraban la importancia del control de la glucosa para prevenir complicaciones futuras de salud.

Recuerda, la A1c es sólo un promedio de las medidas de glucosa durante los últimos meses y nunca nos podrá decir las fluctuaciones que hubo en la glucosa, ni si la persona estuvo alto o bajo por mucho tiempo. Por eso es tan importante poder descargar la data del glucómetro o del MCG, para poder analizar las cifras, tener una idea clara, buscar patrones y hacer los cambios necesarios en nuestro tratamiento.

Aún piensas como dice la frase, “Los niños, los borrachos y la hemoglobina glucosilada (A1c) SIEMPRE dicen la verdad?