¿Qué no podemos qué?

Durante el fin de semana vi una imagen en las redes sociales que tenía el mensaje “ya te dije que no podías comer pizza”, la cual en realidad me incomodó mucho. Ya habíamos tocado un poco este tema y aún seguimos escuchando estos mensajes, sobretodo en el manejo de la diabetes tipo 1.  🙁

De la misma manera que buscamos la modificación del lenguaje de diabetes, como cuando se utiliza la palabra diabético para referirse a la persona que vive con diabetes, es necesario revisar las palabras que se utilizan cuando se está educando e informando acerca de los alimentos y de un plan alimenticio saludable. La frase “no puedes” y el manejo de la diabetes tipo 1 no deben ir juntas.

Sabemos y requete sabemos, que la alimentación es parte muy importante del manejo de la diabetes, pero la realidad es que NO existen alimentos prohibidos para las personas con diabetes tipo 1. Lo que necesitamos es mucha educación para hacer un mejor conteo de carbohidratos e ir conociendo como los distintos alimentos aumentan el nivel de glucosa. Esto se logra con mucha prueba y error, donde poco a poco vamos aprendiendo y haciendo los ajustes necesarios hasta lograr llegar al conteo “perfecto” para los distintos alimentos. Algunos alimentos son más difíciles que otros para lograr ese “perfecto” conteo de carbohidratos y ciertamente la pizza es uno de ellos, pero eso NO es razón para prohibir su consumo.

Curiosamente, el sábado Jaime y sus hermanos desayunaron pancakes con syrup, y un vaso de leche. Parecido a las pizzas, los pancakes son una de esas comidas difíciles de encontrar el conteo de carbohidratos correcto, pero la experiencia, la prueba y error, y enviando el bolo antes de comenzar a desayunar pudimos mantener la glucosa de mi dulce guerrero dentro de sus rangos. Unas horas más tarde, adivinen a donde los chicos querían ir a almorzar — a un restaurante italiano. Qué comimos; ensalada, pan, pizza y pasta. Volvimos a utilizar los conocimientos adquiridos a través de la experiencia con visitas anteriores a este restaurante y pudimos disfrutar el almuerzo y mantener la glucosa de Jaime dentro de sus rangos.

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Esta combinación de pancakes y pizza no es algo que acostumbramos a hacer, pero comprueba que NO hay alimentos prohibidos, sino mucha educación y ganas de continuar el proceso de aprendizaje de diabetes. Lo único que Jaime y sus hermanos no comen es lo que no les gusta. Poco a poco se han ido creando imágenes negativas de los alimentos y automáticamente catalogamos a unos como buenos y a otros como malos. Debemos derrumbar el mito de que existen alimentos prohibidos para las personas que viven con diabetes.

También tenemos que entender que la industria de alimentos se ha encargado de bombardearnos con mensajes engañosos como: dietas del diabético, apto para diabéticos o recomendado para diabéticos. Para las personas con diabetes tipo 2 es importante conocer el tamaño correcto o sugerido de las porciones y para las persona con tipo 1, es importante aprender a calcular el conteo de carbohidratos correcto de cada alimento que queremos consumir.

Es para mi chocante seguir viendo la vieja táctica de prohibir alimentos, “Ya sabes no puedes comer bla, bla, bla…”. La persona que vive con diabetes o inclusive en personas que buscan bajar de peso, el manejo de los alimentos es un tema muy delicado que psicológicamente los sobrecarga y el uso del lenguaje correcto puede hacer la diferencia entre obtener los resultados buscados o simplemente que abandonen el plan trazado.

Si hablamos de los dulces guerreros, mientras más cosas prohibamos en términos de alimentación, más problemas podemos tener con ellos en un futuro. Vivimos en una sociedad con muy poca educación de diabetes y tanto nuestros dulces guerreros como nosotros (sus padres) nos vemos cuestionados mil millones de veces; “¿Y él puede comer eso?” “¿Llevan una dieta específica?” o el famoso “Hay bendito, no puede comer x o y”. Si no educamos de manera correcta, los dulces guerreros seguirán siendo cuestionados y seguirán sintiendo que son juzgados.

Por favor, educadores de diabetes, nutriólogos, nutricionistas, dietistas o profesionales de la salud, no eduquen a base de miedos y prohibiciones, mejor enseñen a llevar una alimentación SANA. Una alimentación que no provoque culpas, hasta el punto, en casos extremos, de provocar trastornos alimentarios.

Una sana alimentación NO tiene prohibiciones. La persona que entiende y pone en práctica una alimentación saludable, no se prohibe nada, aprende a cuánto y cuando comer, y con qué frecuencia hacerlo.