¿Qué mensaje queremos llevar?

Llevo varias semanas pensando que mensaje o mensajes quiero llevar durante el mes de concienciación de diabetes, que está próximo a comenzar en unos días. Pero son tantas las cosas que hay que decir. El año pasado nos enfocamos en proteger el futuro, dejándonos llevar por el mensaje de la Federación Internacional de Diabetes.

Este año les tenemos una sorpresa, que ya pronto les comunicaré, y nuevamente haremos la iluminación del Freedom Tower en Miami el 14 de noviembre. Pero trato de decidir el mensaje o mensajes quiero llevar y no me decido. Podría enfocarme en los síntomas para una detección temprana de la diabetes tipo 1, podría enfocarme en la alimentación (aunque en T1 no es un determinante), podría enfocarme en la diferencia entre los distintos tipos de diabetes o nuestro mensaje pudiera ser que la diabetes no limita a nuestros dulces guerreros.

Pero les confieso que tengo sentimientos encontrados. Si bien sabemos que la diabetes no nos limita, en ocasiones me pregunto si este mensaje no es un mensaje con señales confusas para la población general. El mensaje de una vida “normal” y sin limites, no es del todo correcto.

No me mal entiendan, quiero que mi hijo no tenga limites en la vida y se, que puede lograr lo que se proponga, pero esto no es tan fácil como en ocasiones queremos hacerlo ver. Y a este tipo de mensaje confuso es que me refiero. Nos provoca malestar cuando en las noticias, sólo muestran el lado negativo de la diabetes y claro, ¿a quién le gusta que le digan y repitan todas las complicaciones de salud que la diabetes puede provocar? Pero también es confuso el mensaje que presenta a la diabetes como algo fácil de sobrellevar con algunas pastillas, inyecciones y algunas pruebas de glucosa.

Para nuestra comunidad de diabetes es de mucho orgullo ver a nuestros representantes en diferentes competencias, pero la realidad es que no sabemos toda la preparación y planificación que esto conlleva. Somos nosotros manejando la diabetes tipo 1 de un niño de 11 años durante juegos de béisbol y el trabajo es constante. Cuando Jaime va a entrenar, necesitamos tener una planificación mucho más detallada que la de un niño sin diabetes. Nuestros dulces guerreros no pueden llegar a un entrenamiento o competencia sin haber hecho una planificación previa, que incluye nutrición, insulina activa y los niveles de glucosa. Luego, durante el entrenamiento o la competencia tenemos que tratar de mantener el nivel de glucosa dentro de un rango seguro, previniendo una hipoglucemia o hiperglucemia, que seguramente los mantenga fuera de la actividad, mientras el nivel de glucosa esté fuera del rango deseado.

No me imagino lo que tiene que hacer Ryan Reed o Charlie Kimball durante todas esas horas detrás del volante de sus autos a velocidades rapidísimas. O que tal Jay Hewitt que tiene que correr bicicleta, nadar y luego correr, manteniendo el nivel de glucosa dentro de un rango seguro.

Me gustaría que la población general conociera nuestro día a día, que al fin logren entender lo que significa vivir con diabetes tipo 1 y en nuestros casos, lo que significa criar y educar a niños y jóvenes con diabetes. No para que nos hagan reconocimientos, no para que nos tengan pena, solamente para que lo entiendan, pues creo que así, la diabetes tipo 1 no sería vista como una sin mucha importancia, no sería vista como una condición fácil de sobrellevar, no sería vista con estigma y entiendan lo peligrosa que puede ser, de no ser atendida de manera correcta.

¿Está la población general lista para adentrarse a nuestro Mundo? Al finalizar este escrito me queda más claro el mensaje o campaña que quiero llevar durante el mes de concienciación de diabetes del próximo mes de noviembre, “La realidad de la diabetes tipo 1 en mi hogar”.