¿Por qué es importante brindar apoyo emocional al niño desde temprana edad?

Alguna vez te has preguntado; ¿cómo brindar apoyo a tu hijo con diabetes? 

Los seres humanos buscamos ser aceptados por los demás, pero hay una linea muy fina entre ser aceptados por quien somos y ser aceptados porque modificamos quien somos, para ser aceptados. El niño o joven que vive con diabetes debe tener muy claro, desde más temprano mejor, que su diabetes será su amigo y compañera de viaje en su camino por la vida. La diabetes y el son UNO. El temor a no ser aceptados es un obstáculo que impide tener un buen manejo de la diabetes.

Es importante dejarle saber a nuestros dulces guerreros que la diabetes no los define, no es un impedimento, no los hace diferente a los demás, no los limita para alcanzar sus metas y hacer sus sueños una realidad. Al igual que hacemos con nuestros amigos y compañeros, tenemos que aprender a conocer bien a la diabetes. Tenemos que educarnos y educar a nuestros hijos. Nuestros niños crecen y van cambiando, lo mismo pasa con la diabetes. Por eso es importante mantenernos educados para manejar la diabetes durante las distintas etapas de crecimiento de nuestros guerreros.

Eventualmente nuestros niños y jóvenes llegarán a unas edades llenas de retos para nosotros los padres. Cuando entran en la adolescencia, da la impresión que todos nuestros conocimientos desaparecen y ahora son ellos,  los adolescentes, los intelectuales del momento. Ya no estamos “in” y no somos los “cool guys”, de repente nos ponemos viejos. Entonces, ese adolescente con diabetes piensa que lo conoce todo, que sus decisiones son las correctas y que tiene la diabetes muy bien manejada. Se sienten invencibles, su cerebro todavía está en desarrollo y a esta edad no pueden relacionar las malas desiciones en el manejo de su diabetes con complicaciones futuras.

Tú y yo sabemos que la diabetes tipo 1 es temperamental, imprevista, caprichosa y terca. Cuando menos nos imaginamos y pensamos que nuestra relación con la diabetes va por buen camino, nos hace una de las suyas. Tenemos que estar SIEMPRE atentos y proactivos.

¿Qué podemos hacer? Educar, Apoyar y Empoderar a nuestros chicos desde el comienzo de su diagnóstico. La educación le dará las herramientas necesarias para tomar las mejores decisiones, mientras vaya creciendo y pasando por las distintas etapas de la vida. Explícale que sucede cuando su cuerpo no recibe la insulina necesaria o cuando recibe insulina demás. Todo detalle debe ser conocido, no haremos campañas de miedo, pero si hay que hablarle a nuestros hijos con la verdad.

Las vergüenzas o el miedo a ser “diferentes” no deben existir, esto provocará que no quieran monitorear sus glucosa o inyectar la insulina en el momento adecuado. Conozco de casos de personas que no utilizan bombas de insulina o no se monitorear al frente otras personas, incluso de amistades, porque no quieren que le pregunten acerca de su diabetes. Si tenemos un adolescente rebelde ante su condición, estaremos luchando una doble batalla; en contra de la adolescencia y en contra de la diabetes. No hay razón por la cual nuestros dulces guerreros deben sentirse diferentes. Deben sentirse orgullosos de tener una familia que durante años los ha cuidado, educado y apoyado. Deben sentir orgullo por no rendirse ante las distintas situaciones diarias que la diabetes les presenta y por su capacidad para manejar su condición. Mi meta es que mi hijo salga de nuestro hogar con toda la educación y las herramientas que nosotros le podamos brindar, para que pueda asumir la responsabilidad de su diabetes y tome las riendas de su auto-cuidado.

Nuestros chicos están jóvenes, tenemos que prepararlos para ser independientes, pero más importante es que estén educados y conozcan a su compañera de viaje. Admiro a mi hijo, pues a su corta edad no siente vergüenza de decir que vive con diabetes tipo 1, no le da estrés que su bomba de insulina o el sensor de glucosa estén visible o que tenga que hacer la prueba de glucosa enfrente de las personas. No dejemos de educar, apoyar, empoderar y amar a nuestros dulces guerreros. Quiero que en un futuro mi hijo pueda decir; “en mi hogar me educaron acerca de mi condición, por eso manténgo una muy buena relación con mi diabetes”. En un futuro, quiero tener la tranquilidad que mi hijo sea lo suficientemente responsable para manejar su condición y tener una vida plena y saludable.