Pacientes especiales

Se acerca el mes de noviembre, declarado como el Mes de concientización de Diabetes. ¿Sabes cual es la importancia de crear conciencia y ser parte de este movimiento? Debemos educarnos para ayudar a nuestros hijos en este camino tan complicado y poder orientar a otros y aclarar todos esos disparates e historias que escuchamos de otras personas. Hagamosle saber al Mundo que estamos unidos, trabajando para buscar la cura y brindarle calidad de vida a nuestros hijos.

Ya conocemos los diferentes tipos de diabetes que existen y lo diferente que son sus tratamientos; pero sabías que el tratamiento de diabetes tipo 1 para los pacientes pediátricos es muy diferente a la de un paciente adulto. El objetivo de ambos tratamientos es el mismo, mantener la glucosa controlada y evitar complicaciones futuras. ¿Cómo son diferentes? Piensa en un niño desde que nace hasta que cumple los 4 años; ¿cuántos cambios ocurren en ese niño en un periodo de tiempo tan corto? Desde su tamaño, fisiología, hasta cambios en su sistema motor. De igual forma hay muchos cambios hormonales que afectan de manera directa las glucosas del niño o adolescente; con el paso de los años nuestro cambio continua pero a un ritmo más lento, lo que se puede reflejar en un mejor control de la condición.

Por estas razones hay organizaciones que se han dado a la tarea de crear unas guías de tratamiento para pacientes pediátricos e informar y educar sobre el por qué de estas diferencias. Una de ellas es la ISPAD (International Society for Pediatric and Adolescent Diabetes), ellos cuentan con científicos, doctores y profesionales de la salud que conocen la condición y entienden que el paciente pediátrico requiere una atención diferente a la del adulto.

La ISPAD lo explica de manera sencilla y clara en su manual Diabetes in children and adolescents, Basic training manual for healthcare professionals in developing countries”

¿Por qué es necesario un programa de diabetes en niños y adolescentes?

El diagnóstico y tratamiento son un elemento esencial.

El único tratamiento efectivo para la diabetes tipo 1 es la insulina, administrada por inyección o bomba de insulina. Si el diagnóstico o el tratamiento se retrasa, la falta la insulina provocará cetoacidosis diabética (CAD), y puede causar la muerte en días, de no ser tratada a tiempo y de manera agresiva. En los países desarrollados se ha demostrado que si la diabetes tipo 1 se trata adecuadamente, el pronóstico de vida es excelente y los niños pueden llegar a ser adultos productivos y fértiles, y tener una larga vida saludable. Por tanto, es esencial que la diabetes tipo 1 sea diagnosticada lo antes posible por el personal médico, de modo que el niño pueda ser referido con rapidez e iniciar el tratamiento por profesionales de la salud capacitados para controlar y crear el tratamiento correcto.

La diabetes en los niños y adolescentes es diferente a la diabetes de adultos.

Las necesidades de insulina de los niños cambia con frecuencia, debido al crecimiento, la pubertad y exigencias de la escuela, deportes y situaciones diarias. La dosis de insulina se basa en el peso y la sensibilidad del niño a la insulina. Conforme los niños crecen las dosis de insulina pueden ser ajustadas en cada visita clínica. En la pubertad, los requerimientos de insulina pueden aumentar rápidamente, para luego disminuir y regularse a los niveles de un adulto luego que el crecimiento se haya completado. Los niños con diabetes y sus familias necesitan educación constante y a medida que el niño se hace mayor es más capaz de entender y desarrollar el auto cuidado.

La diabetes infantil es una enfermedad compleja.

Complicaciones a largo plazo como la hiperlipidemia (colesterol alto), la hipertensión, la enfermedad renal diabética, retinopatía y neuropatía diabéticas pueden comenzar en la niñez. Estas pueden ser detectadas a través de las pruebas necesarias para diagnosticar las complicaciones de la diabetes. Estas pruebas varían de acuerdo a la edad y el sexo, una vez se diagnostica alguna complicación, se trata de manera agresiva para aliviar o disminuir riesgos futuros. Tratar a un niño con diabetes requiere más esfuerzo que el tratamiento de un adulto con diabetes, y un enfoque de equipo multidisciplinario es fundamental. El tratamiento debe ser monitoreado por el endocrinólogo, nutricionista, educador de diabetes y de ser necesario un psicólogo.

Los pacientes pediátricos de diabetes tipo 1 necesitan un buen sistema de apoyo.

El paciente, los padres, amigos, vecinos, la escuela y los profesionales de salud debemos trabajar juntos como equipo para proporcionar al niño un apoyo práctico, emocional y moral cuando sea necesario.

Personalmente, me brinda un cierto grado de tranquilidad el saber que son muchas las personas que están trabajando para brindarle a MI hijo un mejor futuro. Ya sea a través de mejores métodos o instrumentos de tratamiento, educación continua, apoyo a nosotros los padres y nuestro deseo más anhelado, la cura a esta condición. Se que pronto recibiremos esa buena noticia que cambiará la vida de nuestros chicos, hasta entonces mi familia y yo continuaremos apoyando y cuidando a Jaime; y seremos la familia más educada y al día en esta no tan dulce condición.