Nutrición saludable en familia

La base para una niñez sana es una buena nutrición constante, comida tras comida. Debes enfocarte en un estilo de vida saludable para todos los miembros de la familia. Establecer una estructura para la alimentación de la familia: 3 comidas bien planeadas y 2 refrigerios al día; minimizar la comida chatarra, eliminar las bebidas azucaradas como refrescos, prestar atención a los tamaños de las porciones y agregar actividad física a la mezcla son la clave.

Para preparar alimentos con alto valor nutricional, cocina las comidas familiares con selecciones como:

  • Frutas y vegetales frescos
  • Granos enteros cereales y pan
  • Productos lácteos bajos en grasa o sin grasa como leche, yogur y quesos
  • Carnes magras y sin piel incluyendo pollo, pavo, pescado y hamburguesas sin grasa

Los principios básicos de una buena nutrición en realidad no son tan complicados. Significa elegir pavo o pollo bajo en grasa en vez de carne de res o, preparar un sándwich de pollo a la parilla en vez de una hamburguesa con queso. Los tamaños de las porciones a esta edad deben ser menores que las porciones de un adulto. Cuando estés en la cocina, recuerda cocinar con métodos que involucren una cantidad mínima de grasa, prefiriendo principalmente asar, rostizar y cocinar al vapor.

Como padres, parte de nuestra responsabilidad es encontrar soluciones a cualquier obstáculo que pueda surgir. Si la cafetería de la escuela no ofrece muchas elecciones saludables o no puedes convencer a tu hijo para que compre opciones saludables (y en muchas escuelas primarias y secundarias solo se ofrece un plato principal para el almuerzo), prepara a diario un almuerzo saludable para que tu hijo lleve a la escuela. Puedes preparar un sándwich de pavo en un pan multigrano o de pita. O bien, un sándwich de mantequilla de maní y jalea. Hay muchas selecciones buenas, pero evita el pastrami, salami y otras carnes para con alto contenido de grasa. Agrega un pedazo de fruta a la bolsa del almuerzo  y quizás una bolsa de pretzels. Agrega una botella de agua y recuerda siempre incluir el conteo de carbohidratos.

Cuando el niño llega a casa de la escuela, puede ir directamente a la despensa o al refrigerador y buscar algo para comer. Ten algunos refrigerios saludables de los que pueda elegir; por ejemplo, vegetales crudos con aderezo sin grasa, fruta fresca, galletas de soda de grano entero, palomitas de maíz, pretzels sin sal o tortillas horneadas con salsa.

También recuerda que eres el ejemplo a seguir en este proceso, así que elige alimentos saludables y ofrecelos al resto de la familia también. Aunque los niños en edad escolar están más ocupados que nunca, siempre haz un esfuerzo por encontrar tiempo para comer en familia con tanta frecuencia como sea posible. Cuando todos se sientan a la mesa, es una oportunidad perfecta para que cada miembro de la familia hable de su día, la familia se una más y se mantienen lazos de comunicación abiertos.

Funete: Asociación Americana de Pediatría