Nuestra meta como padres de un adolescente con diabetes tipo 1

El cuidado diario de la diabetes de nuestros niños se convierte en un hábito más en sus vidas, y poco a poco, dependiendo de la edad de tu dulce guerrero, debemos comenzar a hacerlos parte de este proceso tan complejo. Tarde o temprano, tendremos que pasar las riendas del tratamiento, pero cuando esto suceda, queremos estar seguros que nuestros hijos estén altamente cualificados para cuidarse de manera responsable. Mientras tanto, debemos involucrarlos en su tratamiento, contestar sus preguntas, escuchar sus ideas, y hasta tal vez, implementar algunas de ellas.

Esto les brindará mayor confianza en sí mismos, les dará un poco más de independencia y los estaremos educando sobre la manera correcta y responsable de manejar su diabetes.

Cada niño reaccionará diferente a la aceptación de su condición o al tratamiento, pero podemos comenzar con ciertas cosas básicas, como por ejemplo permitir que el niño escoja y limpie el dedo que va a utilizar para hacer la medición de glucosa, o algo tan sencillo como simplemente insertar la tira en el glucómetro.

Luego, puedes dejar que el niño sea el que apriete el botón del lancetero; así, poco a poco podrá ir tomando una participación más activa, hasta lograr que pueda hacer la medición de glucosa por si solo. Cuando esto ocurra es importante que el niño conozca cuál es el rango meta dentro del cual queremos mantener el nivel de azúcar. De manera paulatina se irán añadiendo tareas relacionadas a su tratamiento; no debemos presionarlos, nuestros hijos nos irán dejando saber cuando se sienten preparados para asumir más responsabilidades.

¿Qué no debemos hacer? Pasarle el 100 por ciento de la responsabilidad del manejo de la diabetes, sin que estén preparados. A menudo veo esto, y en la mayoría de los casos ocurre con niños que están utilizando una bomba de insulina y un medidor continuo de glucosa. Algunos padres piensan que la tecnología, por si sola, va a ser suficiente para que los niños se encarguen y manejen su diabetes. No tengamos prisa en soltar las riendas, en algún momento vamos a tener que hacerlo, pero mientras podamos aliviar un poco su carga y hacer sus vidas lo más normal posible, y lo más parecida a un niño de su edad, como padres comprensivos, debemos hacerlo.

Esto puede ayudarlos a evitar el “burnout”, ya que las probabilidades son altas que en algún momento de sus vidas se cansarán de lidiar con el día a día de la diabetes, sus responsabilidades y la carga que todo esto significa. Nuestros niños tienen toda una vida por delante con la diabetes, como un personaje importante en su vida, y si nos ponemos a pensar, nosotros sólo cuidaremos de ellos durante un corto tiempo. Durante el tiempo que vivan en nuestros hogares, vamos a educarlos, quererlos, apoyarlos, y crear seres humanos independientes, capaces de manejar su condición.

Mi meta es que Jaime sea una persona educada en todos los aspectos de su condición y capaz de tomar decisiones responsables, manteniendo así su salud futura sin complicaciones mayores.