Nuestra meta como padres de un niño con diabetes

El cuidado diario de la diabetes de nuestros niños es la parte más vital de su tratamiento, debemos hacerlos parte de este proceso tan complejo y crear de este cuidado un hábito más en sus vidas. Tarde o temprano, tendremos que darle el control de su tratamiento, pero cuando esto suceda queremos estar seguros de que nuestros hijos estén altamente cualificados para cuidarse de manera responsable. Mientras tanto debemos involucrarlos en su tratamiento, podemos contestar sus preguntas, escuchar sus ideas y hasta tal vez tomar algunas de sus ideas e implementarlas. Esto les brindará mayor confianza en sí mismos, les dará un poco más de independencia y los estaremos educando sobre la manera correcta y responsable de controlar su condición.

Probablemente nuestros hijos todavía son muy jóvenes para saber que profesión ejercerán en el futuro, pero un niño de ocho años ya debe tener una idea general de su condición y su cuidado. Cada niño reaccionará diferente a la aceptación de su condición o al tratamiento. Pero podemos comenzar con ciertas cosas básicas, por ejemplo permitir que el niño escoja y limpie el dedo que va a utilizar para hacer la prueba de glucosa o simplemente que inserte la tira en el glucómetro. Luego, puedes dejar que el niño sea el que apriete el botón de la lanceta; así poco a poco el niño puede ir tomando una participación más activa, hasta lograr que pueda hacer la prueba solo. Cuando esto ocurra es importante que el niño conozca cuales son los parámetros dentro de los cuales queremos mantener el nivel de azúcar. De manera paulatina se irán añadiendo tareas relacionadas a su tratamiento; no debemos presionarlos, nuestros hijos nos irán dejando saber cuando se sienten preparados para asumir más responsabilidades.

¿Qué no debemos hacer? Por ejemplo, Jaime fue diagnosticado a los tres años, cuando el tenga veinticinco años, ya habrá pasado veintidós años de su vida haciéndose pruebas de glucosa varias veces al día, contando carbohidratos y haciendo todo lo posible por mantener sus glucosas controladas. ¿Qué les quiero decir? Mientras podamos aliviar un poco su carga y hacer sus vidas lo más normal posible, como padres comprensivos debemos hacerlo. Podemos ayudarlos a evitar el “burnout”, en algún momento de sus vidas ellos se cansarán de lidiar a diario con la diabetes y sus responsabilidade; ellos tienen toda una vida por delante con la diabetes como un personaje importante en su vida. Mientras que nosotros sólo cuidaremos de ellos durante cierto tiempo. No queremos que pierdan la perspectiva de lo importante que es mantener sus glucosas controladas. Durante el tiempo que vivan en nuestros hogares vamos a educarlos, quererlos y crear seres humanos independientes, capaces de controlar su condición y educar a otros.

Mi meta es que Jaime sea un paciente educado en todos los aspectos de su condición y sea capaz de tomar decisiones responsables manteniendo así su salud futura sin complicaciones mayores.