Diagnóstico de Jaime

dx JaimeEl Diagnóstico de Jaime

¿Por qué será que como madres la intuición de que algo esta mal con tus hijos casi nunca falla? Jaime siempre fue un niño muy saludable, tanto con él como con sus hermanos fueron lactados al 100% (Jaime por ser el más pequeño me costó mucho el finalizar la lactancia; casi hasta los 3 años), fue una experiencia que disfrute al máximo. En aquel entonces el tenia 3 años y 5 meses, a principios de ese año Jaime tuvo un virus que le provocó fiebres muy altas, se le hicieron todas las pruebas posibles y no tuvimos un diagnostico certero. Al cabo de una semana ya todo había vuelto a la normalidad. ¡Jaime estaba perfecto!

Para fines de mayo empezó un patrón algo extraño para Jaime, durante las siestas y la noche comenzó a mojar la cama, durante el día constantemente tenía sed, su apetito había disminuido, su carácter cambió estaba “cranky” y demasiado sensible. El color de la orina era transparente, inolora, casi agua. Pensé que podría ser alguna infección de orina o tal vez los terribles 3; pero para mi sorpresa cuando llamé a su pediatra, la respuesta que recibí fue otra. Esa llamada la hice pues mis suegros estaban de visita en nuestra casa y mi suegra hizo la observación de que encontraba a Jaime delgado, ojeroso y un poco decaído. Cuando le comenté a la pediátra lo que sucedía; jamás pensé que sus palabras cambiarían nuestras vidas para siempre. Su respuesta fue,  “Ay Mila esto me suena a diabetes tipo 1, tan pronto como abran After Hours Pediatrics (sala de emergencias pediátrica) llévalo y pide que le hagan una prueba de azúcar”.

A las 5:00pm en punto estábamos mi esposo y yo con nuestro pequeño en la sala de emergencia, una vez llené los papeles y lo atendieron le hicieron la prueba de azúcar en la orina. Creo que jamás había enviado tantas suplicas de que todo estuviera bien como en aquellos minutos de espera. Ciertamente Jaime tenía altos contenidos de azúcar en su orina. Recibo una llamada a mi celular de la pediatra de Jaime, ella confirma la triste noticia; nos dijo que ella personalmente estaba llamando al hospital para referir el caso. El próximo paso ir a la casa y prepararnos para una estadía en el hospital. Si mal no recuerdo, todo esto sucede en un lapso de menos de una hora. Una hora la cual quisiera borrar de nuestras memorias. Al llegar al hospital lo comienzan en suero y nos dicen que ya se habían comunicado con el endocrinólogo. Allí pasamos toda la noche mi esposo y yo, todavía cuestionándonos el por qué, el cómo y tratando de entender como cambiarían nuestras vidas.

Gracias a Dios el doctor que nos atendió era puertorriqueño (Dr. Jorge Daaboul), muy amable, altamente educado en diabetes; fue un click que nos hizo sentir un poco más tranquilos. Durante los próximos cuatro días en el hospital recibimos un mar de información y educación. Desde ese 2 de junio, comenzamos esta aventura que aunque retante y a veces desesperante nos ha llevado a educarnos sobre la importancia de una nutrición correcta, los beneficios del ejercicio y como nosotros controlar a esa condición llamada Diabetes Tipo 1;  pero sobre todo aprender a vivir con ella.