Que el mundo cambie por nosotros… NO

Desde que la diabetes tipo 1 llegó a nuestro hogar, nos hemos convertidos en padres más conscientes y responsables en términos de la alimentación, no solamente la de mi dulce guerrero sino también la de toda nuestra familia. No tenemos alimentos prohibidos para nadie en nuestro hogar, viva o no con diabetes. Nos educamos en diabetes y educamos a nuestros hijos acerca de una alimentación saludable, SIEMPRE dándoles el ejemplo a seguir.

Esto ha resultado ser muy beneficioso para todos y estamos preparados para enfrentar cualquier situación que se pueda presentar, ya sea con las maestras, otros padres, amigos o familiares. ¿A qué tipo de situación me refiero?  A esas fechas de fiestas, ya sea el día de San Valentín, Pascua, Halloween, cumpleaños y hasta las fiestas familiares. En todas estas fiestas, la orden del día es la comida y los dulces. Seguramente ya has tenido que lidiar con alguna de estas situaciones; ¿cómo te ha ido y cómo has manejado estas situaciones?

La realidad es que no podemos evitar estas situaciones porque nos guste o no, la diabetes tipo 1 es una condición casi invisible y desconocida para la mayoría de las personas, y el mundo no cambiará por nosotros.

Entonces, ¿qué podemos hacer para manejar estas situaciones?

Para mi hay dos opciones, y una de ellas no es la correcta, pero es la que más escucho o leo en comentarios de otros padres.

Primera opción: 

Yo contra el mundo. Nos vestimos con el traje de víctimas y exigimos empatía; gritamos y pataleamos porque nuestro hijo recibió chocolates, una paleta o un cupcake durante una fiesta en la escuela. Hmmm… Esta no es la actitud correcta! Ponte a pensar; somos un grupo muy pequeño de familias con diabetes tipo 1, comparado con el resto de las familias que nos rodean. Por esta razón, si nuestra reacción es parecida a esta primera opción, las otras familias nos conocerán como los padres insoportables y puritanos de la comida.

¿Qué culpa tienen los demás, de que nosotros no tengamos una plan o unas reglas establecidas para manejar estas situaciones? Sin querer, estamos creando relaciones negativas con los alimentos en nuestros hijos, y cuando tengan la libertad de hacerlo no sabrán como moderar el consumo de estos chocolates, paletas, cupcake, etc. Aparte, no somos las únicas familias que enfrentamos situaciones como estas. Cada día hay más niños con distintos tipos de alergias alimentarias. En los Estados Unidos se estima que hay alrededor de 2 millones de niños con alergias alimentarias, comparado con “solamente” 200 mil personas menores de 20 años con diabetes tipo 1. ¿Estaremos pensando solamente en nuestras necesidades y  olvidando las necesidades de los demás?

Segunda opción:

Educar a mi familia y planificar de antemano para disfrutar de estas fiestas, incluyendo las comida y los dulces, si el momento es el correcto. Negociemos de antemano con nuestro dulce guerrero, asegurándonos que las reglas estén claras y las entienda.

Si en algún momento tu hijo llega a tu casa con todos los dulces, pon en acción el plan. Separa los que puedas utilizar para tratar o prevenir hipoglucemias. Identifica cuales son sus favoritos y planifica de que manera pueden usarlo, ya sea como postre o de alguna otra manera que ambos decidan; así juntos van creando el plan.

Tenemos que ser realistas, aunque nuestro mensaje es correcto y lo que buscamos es educar a otras personas, no podemos pretender que el mundo cambie por nuestras situaciones y necesidades. Es nuestra responsabilidad saber como manejar estas situaciones SIN limitar o hacer sentir diferentes a nuestros hijos.