Mi pequeño y dulce médico

En días pasados me sentía un poco mal. Tenía malestar estomacal, dolor de cabeza y mi cuerpo lo que quería era descanso. Una noche, antes de irme a la cama, decidí darme una ducha para ver si me refrescaba y me sentía un poco mejor. Mientras me preparaba para esa refrescante ducha, Jaime me vé y al parecer no me veía muy bien, por lo que me pregunta; “¿Mamá te sientes bien?” Al explicarle mis síntomas su contestación fue una muy peculiar. Con cara de preocupación y seriedad me pregunta; “¿Mamá el dolor de estomago y cabeza pueden ser síntomas de diabetes?” Le explico que en ocasiones si los niveles de glucosa están altos, estos pueden ser algunos de los síntomas, pero no creía ese fuera mi caso. Mi respuesta no lo convenció, seguía serio y preocupado, entonces le dije; “Si quieres, luego de que me bañe, me puedes hacer una prueba de glucosa”. Inmediatamente asintió y comenzó a preparar todo, como un pequeño doctor en espera de su paciente.

Mientras me bañaba me quedé pensando en lo sucedido. Jaime es muy apegado a mí y me imagino que no le gusta ver a sus mamá sintiéndose mal, pero nunca había percibido esa preocupación en el; tal vez ya está madurando y entiende mejor las cosas. Pero la pregunta acerca de la diabetes, me llamó mucho la atención.

En ocasiones pensamos que, por su corta edad y falta de experiencia, nuestros chicos no se preocupan por otras personas o por situaciones mas allá de su mundo infantil. Me dí cuenta de que en la vida de mi hijo las experiencias que ha vivido con su condición lo han hecho ser más observador y precavido; y a la misma vez proactivo. Tan pronto salí de bañarme y terminé mi rutina nocturna, allí estaba Jaime listo para hacerme la prueba de glucosa. Como todo un profesional hizo el cambio de lanceta, insertó la tirilla y me hizo la prueba. El resultado fue de 83mg/dL, su cara de alivio era muy visible.

¿A dónde los quiero llevar? Nuestros hijos nos ven como estas figuras fuertes, invencibles y hasta con superpoderes, cuando ven que algo nos está pasando ya sea física o emocionalmente también los afecta a ellos. Es por esto que siempre le recomiendo a los padres que traten de no demostrarle a sus dulces guerreros su tristeza o coraje ante el diagnóstico con el que viven.  En más de una ocasión he sentido frustración y coraje con la diabetes de mi hijo, pero busco la manera de que mi hijo NO lo perciba. No quiero transmitir frustración y desesperanza a un niño que tendrá que lidiar con SU condición por mucho tiempo. Quiero que mi hijo sienta que a pesar de vivir con diabetes puede ser feliz, muy feliz. Si necesitas llorar, ¡hazlo! Pero trata de que sea en privado, no te derrumbes frente a tu dulce guerrero. De igual manera cuando tu hijo se derrumbe (es muy normal que nuestros dulces guerreros demuestren sus sentimientos de desagrado y malestar) se tu la figura firme que le dará ánimo nuevamente. Es muy saludable dejar salir todos esos sentimientos, pero hay que hacerlo muy cuidadosamente. Queremos crear un ambiente positivo y proactivo, no uno de queja y desesperanza.

Los dejo con esta frase del ex Primer Ministro del Reino Unido, orador y recipiente del Premio Nobel de Literatura, Winston Churchill…

El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatídico. Lo que cuenta es el valor para continuar.

Ante los retos que nos presente la diabetes tipo 1, SIEMPRE tenemos que continuar luchando!

2 thoughts on “Mi pequeño y dulce médico

  1. ingrid m perez

    HOLA, ME ENCANTA LEER SUS POST, PERO ESTE EN PARTICULAR ME TRAJO UNA GRAN PREOCUPACIÓN. YO FUI O SOY UNA DE ESAS MADRES,BUENO CREO Q TODAS HEMOS SIDO ESAS MADRES. CUANDO DIAGNOSTICARON A MI HIJO CREO Q FUE TAN DIFÍCIL COMO LO HA SIDO PARA TODAS LAS MADRES DE DULCES GUERREROS Y SÍ LLORE Y LLORE HASTA EL CANSANCIO,PERO SIEMPRE LO HACIA LEJOS DE MI GUERREO, ME MONTABA EN LA GUAGUA DEJANDOLO SEGURO CON SU PAPA Y ME IBA A DESAHOGAR. PERO YA EN MI TERAPIA CON LA DRA.FILIPI APRENDÍ Q MI HIJO TIENE QUE SABER Q A MI ME DUELE TANTO COMO LE DUELE A ÉL O AÚN MÁS Y QUE SÍ, QUIZÁS LLORO TANTO O MÁS QUE EL. ESTO LE ENSEÑA A MI GUERRERO Q YO NO SOY DE HIERRO Y QUE CUANDO NECESITO LLORAR, LLORO. TAMBIÉN QUE NECESITO DE ESE TIEMPO PARA MI. AHORA CUANDO TENEMOS UNA EMERGENCIA, COMO LA TUVIMOS RECIÉN Y LLEGAMOS A CASA DESPUÉS DE ESTAR EN EL HOSPITAL, SOLO ME FUÍ AL BAÑO. MI GUERRERO ENTRO Y ME VIÓ LLORANDO Y SOLO DIJO: “NO T PREOCUPES MAMI, YA TODO ESTA NORMAL” Y YO SOLO RESPONDÍ “SOLO ES QUE LO NECESITABA” NO CREO QE ESO LE CAUSE DAÑO ALGUNO A MI BB,SOLO EL SABE AHORA LO MUCHO Q MAMI SE PREOCUPA POR ÉL Y LO MUCHO Q MAMI LO AMA.

  2. Mila Ferrer

    Claro!!! No podemos esconderles nuestra preocupación, lo que no podemos hacer es transmitirle inseguridad, desesperanza y frustración frecuentemente. Muchas veces cometemos el error de hacer comentarios, sin pensar como se sentirán nuestros chicos. No podemos olvidar que nosotros los padres somos la figura fuerte. En una conferencia que estuve recientemente, la psicóloga explicaba como manejo el caso de una joven cuya D Tipo 1 estaba muy descontrolada. Luego de varias conversaciones con la joven y sus padres llegó a la conclusión de que los padres habían manejado de manera equivocada las demostraciones de sus emociones y la niña fue absorbiendo todo. Cuando llego a la adolescencia, por “no preocupar” a los padres comenzó a mentir acerca de su tratamiento e inclusive le hacia las pruebas de glucosa a sus amigos para que cuando la mamá verificara las pruebas, los números estuvieran bien.

    La joven le comento a la psicóloga que NO quería ver a sus padres tristes, molestos y frustrados por culpa de su condición.

    Nosotros queremos llevarle el mensaje de que aunque tengamos unos días o situaciones que NO nos gusten, siempre reaccionaremos de manera efectiva, rápida y proactivamente. Aunque después necesitemos nuestro espacio.

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