“Mi hijo siempre quiere comer dulces; ¿qué hago?”

hijos“Mila, tengo una situación con mi hijo que está haciendo muy difícil el manejo de su diabetes. Siempre quiere comer galletas, helados o dulces, ya no sé como explicarle que no lo haga. Lo peor es que lo hace a escondidas”

Este tipo de comentario o “queja” los escucho muy frecuentemente y lo primero que viene a mi mente es; “¿quién compra las galletas, el helado o los dulces en tu casa? ¿Acaso es tu hijo el que va al mercado y hace la compra?”

Si nosotros, los padres, somos los que compramos las galletas, el helado o los dulces, me parece injusto que pretendamos que nuestros dulces guerreros tengan la voluntad y disciplina de pasarle por delante y no comerlos. Dime, no te pasa que mientras más te dicen que no comas algo, más te provoca. Como cuando comienzas una “dieta” y no ves el día en el que puedas comer tu postre favorito.

También escucho el famoso “Ay bendito, es que mis otros hijos, que no tienen diabetes, si pueden comer eso.” What! ¿Qué aportan las galletas, el helado o los dulces a un plan de alimentación balanceado y saludable, no sólo para los que viven con diabetes sino para todos los demás? Eso mismo pienso yo, absolutamente NADA!

No es que vamos a hacer la lista negra, de alimentos “prohibidos”, ni estemos constantemente con la letanía de todo el daño que hace una dona o un chocolate; el mensaje que debemos llevarle a nuestros hijos, vivan o no con diabetes, es que esos alimentos sólo los comemos muy esporádicamente. Si tu hijo no viviera con diabetes, ¿dejarías que estuviera constantemente comiendo esos tipos de alimentos sin valor nutricional? Yo no, porque sé que a largo plazo, mi hijo pudiera tener problemas de salud, como la diabetes tipo 2, relacionados a la obesidad, en la mayoría de los casos  debido a una mala alimentación, y como padre, es mi responsabilidad educarlo de manera correcta.

Es importante que TODA la familia siga el mismo plan de alimentación, no hacerlo es una manera de decirle a tu hijo que vive con diabetes, que él es diferente a los demás, y eso es exactamente lo opuesto al mensaje que queremos llevarle a nuestros dulces guerreros.