Mamá; “Cómo será mi futuro?”

Una de las características de los niños son esas preguntas de temas muy serios que parecen llegar de la nada. En días pasados Jaime me sorprendió con una de esas preguntas; “¿Cómo las personas que tienen diabetes tipo 1 y viven solas hacen para monitorearse la glucosa durante la noche? o si se sienten mal, ¿Quién los ayuda?”

¿Estará mi hijo planeando su futuro, con tan solo 9 años? Dentro de su corta edad, ¿se preocupará por lo que la vida le deparará cuando sea mayor? Traté de organizar mis pensamientos de la mejor manera posible y poner la mejor cara para no dejarle saber que a mí también me preocupa su vida futura. “Bueno Jaime, los dulces guerreros que viven solos utilizan muchas maneras de organizarse, usan alarmas en sus teléfonos para avisarles cuando tienen que monitorearse, muchos ya tienen sus medidores continuos de glucosa y hay otros que prefieren tener la compañía de los perros de servicio, que a través del olor que produce tu cuerpo ante los cambios químicos, pueden ayudar a identificar y evitar las hipoglicemias. Ademas cuando llegue el momento en que vayas a vivir solo, ya debes estar muy bien educado y ser responsable acerca de las decisiones que tomes en tu día a día”. Jaime escuchó muy atento y rápidamente me responde; “Pero es que cuando duermo, yo no escucho la alarma de nuestro teléfono; así que voy a tener un perro y va a dormir conmigo y cuando tenga alguna duda, te voy a llamar”.

Nuestros dulces guerreros, por más educados que estén y por más controlada que se encuentre su diabetes tipo 1, siempre tendrán algunas preocupaciones acerca de su vida futura. Aunque para eso falten varios años, debemos ir preparándonos desde ahora, tenemos la gran ventaja que la tecnología avanza a pasos agigantados haciendo del manejo de diabetes uno más llevadero y sencillo.

Le pregunté a dos colegas blogueros, ambos pacientes de diabetes tipo 1 que han pasado por la etapa de vivir solos, acerca de la preocupación de Jaime y esto fue lo que me contestaron;

Cuando fui a la universidad, aunque no estaba sola ya que tenía una compañera de cuarto, al principio fue un trabajo de equipo entre mis padres y yo. Mi mamá me llamaba o me enviaba mensajes todo el tiempo durante los primeros meses. Poco a poco fue educando a mi compañera de cuarto y ella llegó a ser de gran ayuda para mí. Cuando terminé la universidad y me mudé sola, ya tenía un sistema bastante organizado y también tenía mi medidor continuo de glucosa; fue mucho más sencillo.

  Mari , ha vivido con diabetes tipo 1 por 27 años

Mi diagnostico de diabetes tipo 1 ocurrió cuando yo tenía 14 años, para ese entonces ya tenía mis gustos por cierta comida chatarra y tengo que admitir que era un poco rebelde. Al recibir la noticia del diagnóstico mi actitud no fue la mejor, mi familia comenzó a hacer cambios en la alimentación, ya no visitábamos el restaurante de comidas rápidas tanto como lo hacíamos antes, mi mamá comenzó a tratar de crear más conciencia en nosotros acerca de los alimentos que consumíamos. Mis hermanos lo aceptaron muy bien, pero a mí me costó mucho aceptarlo. No veía el momento en que comenzara la universidad, pues para mí significaba la libertad que yo desaseaba. ¿Saben que pasó? Durante mi primer mes de universidad terminé en el hospital en dos ocasiones, con cetoacidosis diabética; la segunda ocasión fue muy severa y me asusté mucho. Entendí que tenía que tomar el control de mi condición y hacer las cosas correctamente. Mis padres no se despegaron de mi lado ni un segundo y cada lágrima de mi mamá, al suplicarme que me cuidara, me hicieron ver lo tonto que había sido. Pero me preguntaba, ¿cómo lo iba a hacer yo solo? En aquel entonces los teléfonos no eran tan sofisticados, así que tenia un reloj digital con varias alarmas. Me acostumbré a hacerme la prueba de glucosa cada 2 o 3 horas y durante la noche mi mamá, mi papá e inclusive mis hermanos me llamaban para saber como estaba. ¿Qué aprendí? Que la familia es nuestro mejor aliado y que los niños con diabetes tipo 1 deben prepararse para enfrentar su vida como adultos.

John, ha vivido con diabetes tipo 1 por 31 años

Aunque estos dulces guerreros vivieron su niñez y juventud en épocas muy diferentes, en términos del manejo y tratamiento de la diabetes, vemos como las situaciones o preocupaciones que sus padres tuvieron son exactamente las mismas que tenemos nosotros hoy día, y a través de sus experiencias podemos aprender, prepararnos y preparar a nuestros dulces guerreros.

¿Qué preocupaciones ha compartido contigo tu dulce guerrero? ¿Has sabido como manejarlas? Permítenos conocer tus experiencias, de esa manera todos podemos aprender.

 

One thought on “Mamá; “Cómo será mi futuro?”

  1. Cristina

    Hola,
    a mi me diagnosticaron la diabetes cuando tenía 11 años, de eso hace ya 16 años. Puedo decir que no es un camino de rosas pero también que con información, paciencia y aceptar la enfermedad se lleva mucho mejor. Yo he tenido unos grandes médicos y educadores y por supuesto una gran familia y amigos que siempre han estado conmigo, en lo bueno y en lo malo. Por temas de estudios me tuve que ir a vivir fuera de casa cuando tenía 18 años, creo que mi madre al principio lo llevó un poco mal, pero también confiaba en mi, ya que desde el principio he hecho lo que me han dicho los médicos y educadores y siempre he contado con muchísima información.
    Mila, solo decirte que cuando llegue el día de que Jaime tenga que irse fuera de casa te costará, pero verás como lo lleva todo muy bien, ya que otra cosa no, pero la diabetes te hace ser mas responsable, aunque sólo seas un niño/a, y te sentirás muy orgullosa de tu hijo.

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