Los números aumentan, más mi fe no disminuye

El tiempo pasa rápido, muy rápido. Puedo recordar con claridad el día que recibimos la noticia del diagnóstico de Jaime. Tengo tantos detalles de ese día grabados en mi memoria que puedo revivirlos con mucha claridad y facilidad. Jaime es un niño muy curioso y despierto, hoy mientras estudiábamos me dijo; “Mamá en 10 días yo me chequeo mi azúcar como 100 veces”  A mi mente llegaron mil pensamientos, “Solo tiene 9 años”, ¿Cuántas pruebas más te faltan?, ¡Increíble lo que día a día vive un paciente de diabetes tipo 1!,  ¡Que valiente eres Jaime, mi dulce guerrero!, etc.”

Esa conversación con Jaime, despertó en mi una gran curiosidad la que me llevó a buscar en el web una calculadora de fechas, quería tener números más específicos. En esta búsqueda, descubro que mi hijo ha vivido 2,058 días con su condición, más específico aún 5 años 7 meses y 18 días. Totalizando 294 semanas desde aquel viernes 2 de junio del 2006. ¡WOW! Son muchos días y si a eso le añades que hacen 3,311 días que Jaime nació, la suma y resta de estos números indican que solamente mi hijo ha vivido 1,253 dias sin diabetes. ¡Qué fuerte! Hasta ahora el 62% de la vida de Jaime ha estado acompañado por su condición. Este por ciento aumenta con cada día que pasa y seguirá aumentando a través de su vida mientras no descubran la cura para la diabetes tipo 1.

Entonces calculo más o menos la cantidad de veces que hemos monitoreado la glucosa en sangre de Jaime desde el 2006… ¡20,580 pinchazos! No puedo parar de pensar en las huellas que estos casi 21,000 pinchazos han dejado en sus deditos y las que todavía faltan por contar. Marcas que llevará consigo siempre, como constante recuerdo de su condición. Por otro lado esas marcas también son el reflejo de unos padres comprometidos que nunca dejarán de cuidar a su hijo con el mayor amor y esmero del Mundo;  y con todos los deseos de un futuro saludable y libre de complicaciones.

Por razones como estas y por el futuro de mi hijo he decidido alzar mi voz. Compartir esta travesía con otros que desconocen lo que conlleva cuidar y educar a un chico que vive con diabetes tipo 1. Lo hago por los miles de padres y madres que al igual que mi familia queremos un futuro saludable para nuestros niños. Lo hago porque AMO a mi hijo.

Confieso que al ver plasmada la condición de Jaime en estos números ha provocado muchos sentimientos en mí. Unos de mucha tristeza, pues soy humana y el amor que siento por mis hijos no tiene límites; pero ante todo, unos sentimientos de mucha esperanza y unos deseos inmensos de luchar por Jaime y por todos los niños que padecen la misma condición.

Mientras esto ocurre quiero educar a todos, quiero promover cambios necesarios para que nuestros niños tengan calidad de vida. Estoy dispuesta a enrollarme las mangas y trabajar sin descansar para crear una coalición de diferentes sectores buscando el bienestar y la salud de estos niños. Hacen falta muchas personas comprometidas, familias, pacientes, amigos y todo el que de alguna manera u otra pueda aportar. Papá y mamá, tu aportación es tan sencilla como mantenerte educado hoy, mañana y siempre acerca de la condición de tu hijo y desarrollar en él, el sentido de responsabilidad hacia su condición. Sigamos luchando por nuestros chicos, por su futuro y su salud. Tengo fe de que en algún momento podré detener el conteo de los días que van pasando desde aquel viernes 2 de junio del 2006, el día del diagnóstico de Jaime. Mi meta es detener ese conteo. Entonces comenzaré un nuevo conteo, los días de vida de Jaime después que descubran la cura de la diabetes tipo 1.

5 thoughts on “Los números aumentan, más mi fe no disminuye

  1. Con extra de azucar (@extradeazucar)

    Mila, excelente escrito. Me recordaste el día que diagnosticaron a mi pequeña. Todo es un juego de números. Si saco la cuenta, ella ya tiene más de la mitad de su vida con esta condición; la fecha no se olvida nunca 10 de marzo de 2003. Pero al igual que tú mi meta y mi compromiso fue que ella viviera una vida totalmente normal, a pesar de los pinchazos, inyecciones, cambios de sets de infusión, altas, bajas y un sinfín de cosas más. Creo que poco a poco lo hemos ido logrando y hoy día, ella es una adolescente independiente, segura de sí misma y segura de que es indetenible.

  2. Kelmadis Pérez-Rivera

    Cada vez que puedo, leo y reflexiono sobre este blog. Pero éste en específico, me ha puesto a pensar mucho. En mi familia (especialmente en la extendida) son varias las personas adultas con la condición. Algunas se cuidan muy bien, otras viven a lo loco. Mi esposo, mi hija y yo, tenemos altas probabilidades de en algún momento desarrollar diabetes. Por eso, creemos tanto en la prevención y en los estilos de vida saludable, en hacernos nuestros exámenes médicos generales una ó dos veces al año, etc. ¡Gracias por compartir tus experiencias! ¡Bendiciones!

  3. Eric Simpatico

    Yo te entiendo, porque yo también tengo diabetes tipo 1 y llevo 16 años de evolución, y llevo muchos días de pinchazo en los dedos y con la insulina lo mismo en las distintas partes del cuerpo.

  4. Jacqueline jauregui

    Me identifico siempre con cada una de tus publicaciones he pensado mucho en tantas cosas a veces cuando me doy cuenta de las personas que no tienen diabetes y se niegan a hacerse la prueba argumentando dolor al pinchazo del dedo digo dentro de mi si supieran la cantidad de veces que lo hago a mi niño. Al igual que tu y todos los padres que luchamos por el bienestar de nuestros hijos mantengo viva la esperanza de que pronto se logre la cura. Gracias!!!!

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