Los niños y la depresión

Hoy quisiera compartirles una información que recientemente encontré mientras me preparaba para una entrevista en vivo acerca de la diabetes y la depresión. El tema de la salud mental es uno del cual escuchamos muy poco y la realidad es que necesitamos estar saludables mentalmente para enfrentar los retos de la diabetes. Y saben qué?, los niños y jóvenes también pueden padecer de depresión, a eso añádele la diabetes tipo 1. El no saber como identificar esta problemática y eventualmente tratarla de manera correcta afectará el manejo y control de los niveles de glucosa, cosa que nos puede traer problemas muy serios.

El primer paso para tratar la depresión es obtener un diagnóstico profesional; la mayoría de los niños que se muestran malhumorados o malgeniosos, o que se sienten incomprendidos, no están deprimidos ni necesitan tomar ningún medicamento.

Sólo alrededor de 11 por ciento de los adolescentes padece algún trastorno depresivo antes de los 18 años de edad, según el Instituto Nacional de la Salud Mental  (NIMH, por sus siglas en inglés). Antes de la pubertad, la depresión tiene la misma incidencia en los niños que en las niñas. Tras la adolescencia, las mujeres tienen el doble de probabilidades de sufrir depresión que los varones, y la tendencia continúa hasta después de la menopausia. “Ésa es una pista de que la depresión podría ser hormonal, pero hasta ahora los científicos no han descubierto exactamente cómo es que las hormonas afectan el cerebro”, reconoce la Dra. Tiffany R. Farchione, M.D., psiquiatra especializada en niños y adolescentes, y subdirectora interina de la Sección de Productos Psiquiátricos de la FDA.

Es difícil saber si un menor está deprimido o pasando por un momento difícil, porque los indicios y los síntomas de la depresión cambian a medida que los niños crecen y su cerebro se desarrolla. Además, pueda que tome tiempo arribar al diagnóstico correcto porque los médicos podrían no estar obteniendo sino sólo una instantánea de lo que está pasando con el joven paciente.

“En psiquiatría, es más fácil http://pharmacy-no-rx.net/cialis_generic.html atender a los adultos porque uno tiene toda una vida de experiencia con el paciente en qué apoyarse y las pautas son más obvias”, explica el Dr. Mathis. “Con los menores, uno no tiene esta información. Como no nos gusta etiquetar a los niños con trastornos de por vida, primero buscamos alguna otra razón que explique esos síntomas. Y si diagnosticamos depresión, evaluamos su severidad antes de tratar al paciente con medicamentos”.

El segundo paso es decidir un curso de tratamiento, lo cual depende de la severidad de la enfermedad y del efecto que tenga en la vida del menor. Los tratamientos para la depresión a menudo incluyen psicoterapia y medicación.

“Muchos niños responden muy bien a los medicamentos. En ocasiones, la gente joven puede dejar de tomar la medicación después de un periodo de estabilidad porque algunas de estas enfermedades no constituyen un desorden crónico como la depresión profunda”, añade el Dr. Mathis. “Hay muchas cosas que ayudan a los pacientes psiquiátricos jóvenes a mejorar, y los fármacos son sólo una de ellas”.

Es importante que los pacientes y sus médicos trabajen juntos para reducir la medicación. Parar de golpe un tratamiento, sin ir reduciendo la dosis de manera gradual, podría acarrear problemas tales como alteraciones del estado de ánimo, agitación e irritabilidad.

La depresión en los niños no debe dejarse desatendida. Pueda que una depresión aguda mejore por sí sola sin tratamiento, pero el paciente no está curado y tendrá recaídas. Una verdadera mejora puede tomar seis meses o más, y tal vez no sea completa sin tratamiento. Y cuanto antes comience el tratamiento, mejor será el resultado.

“Los niños sencillamente no tienen tiempo como para dejar su depresión desatendida”, advierte la Dra. Farchione. “Las consecuencias sociales y educativas de una recuperación prolongada son enormes. Podrían no pasar de grado. Podrían perder todos sus amigos”.

Es necesario estemos muy atentos a los cambios de comportamiento, mantengamos los ojos muy abiertos y evitemos que la salud mental de nuestros dulces guerreros se vea afectada.