La triste realidad del acceso a las bombas de insulina

Que frustración tan grande leer este artículo… ¿Me sorprende? NOOOO! Desafortunadamente aquí en los Estados Unidos no todos los grupos raciales y étnicos se benefician de los nuevos tratamientos de diabetes.

Los investigadores reportaron que los niños hispanos y afroamericanos que viven con diabetes tipo 1, tienen mucha menos probabilidad de utilizar una bomba de insulina comparado con los niños blancos. Esta disparidad es aún más común y mucho más marcada en países latinoamericanos donde las opciones a la tecnología son muy limitadas, especialmente para las personas de escasos recursos.

¿Qué podemos hacer? Unirnos y organizarnos para que nuestra voz y nuestros reclamos sean escuchados por los gobiernos, los manufactureros de las bombas de insulina y los médicos. En muchas ocasiones las personas que viven con diabetes no se enteran de los avances tecnológicos en los tratamientos de diabetes. Ya sean los beneficios que las bombas de insulina pueden proveer en el manejo de la diabetes y en la prevención de complicaciones futuras de salud, mejores insulina y tiras reactivas para el monitoreo de la glucosa.

La disparidad también se palpa en la falta de educación de diabetes que reciben las minorías de nuestra sociedad. Manejar una bomba de insulina requiere mucha educación de diabetes y es muy poca la educación disponible para estas familias. Existe un prejuicio de parte de algunos médicos hacia los afro-americanos y los hispanos, y como resultado estos grupos no están recibiendo los beneficios de los avances tecnológicos disponibles para su tratamiento. Estos médicos piensan que algunos hispanos y afro-americanos no tienen la capacidad para poder utilizar la tecnología más reciente o para realizar el conteo de carbohidratos. La realidad es que FALTA educación continua y apoyo para estas familias, y sin esto, es extremadamente difícil, por no decir imposible, que estas familias puedan utilizar una bomba de insulina, un medidor continuo de glucosa o una terapia intensiva bolo-basal con mejores insulinas como parte de sus tratamientos.

Como resultado de no poder utilizar los avances tecnológicos disponibles para su tratamiento, no es de extrañar que los investigadores también hallaron que estos niños tenían unos niveles de glucosa más elevados.

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