Que la llegada de la diabetes tipo 1 NO eclipse tu vida

Si recientemente has escuchado las palabras que JAMAS nadie quiere escuchar, tu hijo ha sido diagnosticado con diabetes tipo 1 –– una condición de salud crónica ––, este día quedará marcado por el resto de tu vida. La diabetes tipo 1 requiere educación, perseverancia y mucha paciencia. De repente te ves inundado de papeles, literatura, libros, y todos tratando de explicarte que es lo que ha pasado en el cuerpo de tu hijo y tratando de educarte acerca de ese nuevo normal que se avecina.

Entonces te preguntas, ¿por dónde empiezo?

La diabetes tipo 1 es una carrera de larga distancia, un maratón, para el que NUNCA nos inscribimos, preparamos o entrenamos, y así de sopetón, nos han tirado a correr, aprendiendo a caernos y levantarnos en la marcha, y sobretodo, a SEGUIR sin detenernos.

El primer paso y el más importante es quitarte todo sentimiento de culpa e impotencia; NO hiciste NADA para provocar el diagnóstico, ni pudiste haberlo prevenido. Entender esto te ayudará a desechar cualquier negación, coraje y ese luto que nos deja esta noticia.

Me gusta mucho esta oración que dice: Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar, y sabiduría para entender la diferencia.

En ese momento donde no entendemos el porqué, pero no podemos hacer nada para cambiarlo, la mejor respuesta es empoderarnos y comenzar a trabajar en nuestra educación de diabetes.

Esas primeras semanas aprenderás términos que nunca habías escuchado, poco a poco te convertirás en experto en nutrición, serás psicólogo, enfermero, y tendrás un sinnúmero de roles que jamás pensaste tener, pero lo harás todo por cuidar de tu hijo de la manera correcta, y verlo crecer y desarrollarse saludablemente.

Por nuestros hijos, ¿qué no somos capaces de hacer?

Día tras día irás aprendiendo, irás construyendo tu plan de trabajo. Tu familia irá adaptándose y tu confianza para manejar ese nuevo normal aumentará. Puede que te tome unos meses, pero confía en mi, todo mejorará.

Manejar diabetes tipo 1 nos obliga a estar atentos, listos y a actuar con prontitud. Utiliza los tropiezos y los errores como lecciones y toma nota de lo aprendido. Esas caídas son nuestro mejor maestro.

Cuando vivimos con diabetes, son muchas las variables y factores que no podemos controlar. Cuando esto te pase recuerda; “fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar”. Enfócate en las cosas que si podemos controlar, sin olvidar que esas variables pueden ser un obstáculo para alcanzar los resultados deseados.

Criar a un niño con diabetes tipo 1 significa muchas veces dejar a un lado ese sentido de control y perfección, por el que tanto nos esforzamos. Esto puede ser sumamente difícil pues nos hace cuestionarnos nuestra capacidad y perdemos de vista nuestra meta. No dejes que esto afecte la calidad de vida de tu familia, la relación con tu pareja y la relación con tus hijos.

La diabetes tipo 1 requiere educación, perseverancia y mucha paciencia. Enfrenta un día a la vez, haz carreras cortas, continúa aprendiendo y preparándote para este maratón que cada día estamos más preparados y entrenados para correr.