La impredecible y muy compleja diabetes

Sabemos que la diabetes es impredecible y compleja, y que aún nos falta muchísimo por conocer. Hoy les comparto lo que nos pasó la pasada semana a causa de una mala inserción de la cánula del pod de Jaime.

Jaime había tenido un día con unas glucosas un poco más altas de lo común y el patrón era el siguiente. Corregíamos la hiperglicemia con bolos, utilizando la bomba de insulina pero los niveles de glucosa no bajaban a donde se suponían. Luego de varias correcciones a través del pod, y no conseguir bajar los niveles hasta llegar a rango, el próximo paso era corregir utilizando una inyección. Luego de la inyección, veíamos que su glucosa volvía a los rangos establecidos. En la noche decidimos cambiar el pod, sospechando que nuestro problema podía ser a causa de una cánula doblada.

Al remover el pod de su muslo, la cánula no estaba doblada pero notamos que el área donde estaba la inserción estaba endurecida; no muy roja ni caliente, pero noté un pequeño absceso. Pensé que eso era lo que estaba provocando que la insulina no se absorbiera de manera correcta. Lo limpiamos, aplicamos el antibiótico, y pusimos un pod nuevo. En el tiempo que llevamos utilizando la bomba de insulina no hemos tenido infecciones en el área de la inserción que hayan requerido visitar al médico para ser atendidas. Las veces que han pasado las hemos manejado en la casa con antibiótico tópico que aplicamos en el área infectada.

Durante la noche la glucosa de Jaime se mantuvo muy bien. Al desayunar enviamos el bolo de la misma manera que hacemos todos los días. Todo andaba bien. Esa semana Jaime y sus hermanos tenían vacaciones de primavera por lo que desde temprano comenzaban sus actividades físicas. El papá guerrero se llevó a Jaime y sus hermanos al parque para practicar sus destrezas de beisból… resulta que la glucosa no subía a más de 130 mg/dL. Estaban corriendo y ejercitándose en el parque, y todavía con insulina activa del bolo del desayuno. Decidieron apagar el basal de la bomba de insulina y aun así la glucosa continuaba bajando.

Jaime se tomó un jugo y veían una subida temporera en la glucosa, pero luego volvía a bajar. Recuerdo que me llamó y me dijo; “No sé que está pasando. El basal está apagado, ya no tiene insulina activa, le doy jugos, y la glucosa sube un poquito pero luego vuelve a bajar”.

Es ahí donde buscando alternativas o causas, le comento que si no será posible que la insulina que enviamos el día anterior se haya acumulado y esté trabajando ahora. Recuerdan ese pequeño absceso que tenía, ¿acaso esa insulina estaba siendo absorbida por el cuerpo casi 18 horas más tarde? En la noche enviamos menos de la cantidad del bolo de la cena y aun así sus niveles se mantuvieron relativamente bajos.

IMG_1408Ya se imaginarán la noche que pasamos. La alarma del Dexcom dejándonos saber que la glucosa estaba por debajo de 85 mg/dL, bajando basales y casi durmiendo con un ojo abierto.

¿Qué fue lo que pasó? ¿El páncreas comenzó a producir insulina? ¿Se había curado Jaime?

Ante mis dudas llamé a la Dra. Penny y le expliqué lo que nos había pasado, y su respuesta fue; “En ocasiones la cánula es insertada en lugares donde hay células de grasa o adipocito. La función de estas células es de almacenamiento y sirven de reserva energética. Lo que estaba pasando con la insulina que enviaban era que se fue almacenando en el adipocito y el cuerpo comenzó a utilizarla cuando Jaime estuvo muy activo”.

Osea, Jaime tenía una gran cantidad de insulina en el absceso del muslo, y mientras más activo él estaba, mayor era el efecto de la insulina, ya que el adipocito estaba sirviendo de fuente de energía. A modo de broma dijimos que Jaime tenía una encapsulación de insulina, pero no estábamos tan lejos de la realidad.

Como ya sabemos, estamos manejando diabetes y hay miles de cosas que tal vez nunca tendrán explicación. Esta experiencia nos sirvió de lección en esta impredecible y compleja diabetes tipo 1.