Inspiración o motivación; ¿cuál necesitamos?

Muchas veces escuchamos o conocemos de historias de personas que han logrado cosas increíbles, ya sea por que viven con alguna discapacidad, o por que se han trazado una meta que para algunos parecía inalcanzable. En la diabetes nos ocurre igual, vemos atletas que no han permitido que la diabetes tipo 1 les cambie o impida alcanzar sus sueños, y son ejemplos para nuestros dulces guerreros.

Pero estos atletas, ¿nos inspiran o nos motivan?

La inspiración despierta en nosotros la admiración, se ganan nuestro respeto y hasta compartimos esas fascinantes historias con otros en las redes sociales. Cuando alguien nos  inspira, recibimos un aumento en el nivel de energía del intelecto o de las emociones. Luego cada individuo es responsable de decidir que hacer con esa inspiración. ¿Cuántas de esas fascinantes historias te han llevado a una acción concreta?

En cambio, la motivación es algo personal que viene de adentro de cada persona, es una MOTIVACIÓN PERSONAL. Es la búsqueda de una necesidad incumplida, algo personal que sólo nosotros conocemos, controlamos, y luego decidimos si hacemos lo necesario para alcanzar la meta que nos proponemos. Eres y somos capaces de lograr lo que nos propongamos, y lograremos aquello por lo que trabajamos, habrán retos, habrán pequeñas victorias y derrotas, días buenos y no tan buenos, y habrán frustraciones… Pero algo te empuja a seguir adelante, algo que NO te deja detenerte… Para mi, ese algo es la salud de mi hijo.

Siempre he dicho que una de mis grandes motivaciones para hacer lo que hago, para levantarme en medio de la noche y no bajar la guardia; es mi hijo. Su salud, su futuro y su porvenir. Debemos seguir educándonos y educando a nuestros niños y servirles de inspiración para cuando llegue el momento de ellos tomar las riendas de su cuidado, puedan mantener su motivación y evitar caer ante las mil trampas que la diabetes les puede presentar.

Está perfecto que nos sintamos inspirados por esos dulces guerreros que triunfan y sirvan de ejemplo, pero las fuerzas y energía necesarias para lograr lo mismo o más de lo que ellos han logrado, no proviene de las historias inspiradoras, proviene de nuestra motivación personal. No permitas que tu hijo dude o vacile en luchar por eso que lo motiva; tu hijo y mi hijo pueden ser y serán en un futuro ese ejemplo que muchos admiran.