Entre el homeschooling, el béisbol y el manejo de diabetes tipo 1

Por los pasados 9 años hemos hecho “homeschooling” a nuestros 3 hijos, una decisión tomada por la gran incertidumbre del manejo de la diabetes tipo 1 de Jaime en la escuela, cuando nos mudamos a Puerto Rico. El homeschooling ha sido para nosotros una experiencia maravillosa y hemos podido disfrutarnos y ver a nuestros “boys” crecer, madurar y evolucionar. Esto también nos daba la gran ventaja de que Jaime estaba en una ambiente seguro y controlado, facilitando el manejo de su diabetes.

Pero el tiempo pasa y los hijos crecen! Este año, aunque siguen haciendo homeschool, Jaime y sus hermanos asisten a una academia de béisbol de lunes a viernes, por 5 horas diarias. Allí, tienen entrenamientos físicos, practican los fundamentos del deporte y los van formando, con la meta de conseguir una beca universitaria que cubra sus estudios mientras siguen haciendo lo que les gusta; jugar béisbol.

Esta es la segunda semana de esta nueva experiencia y no fue hasta hoy que me senté a almorzar con Jimmy (mi esposo), solos, que caí en cuenta de que nuestros chicos, poco a poco, van creciendo y se acerca el día donde alzarán vuelo y dejarán el nido. Sin embargo, a la misma vez lo primero que pensé fue que aunque hemos tenido algunas situaciones típicas del manejo de diabetes, Jaime ha manejado muy bien su diabetes a distancia. Me sentí tranquila, orgullosa y aliviada.

La tecnología nos ha brindado la oportunidad y flexibilidad de poder monitorear la glucosa desde casa, y vamos soltando un poco la soga sin intervenir mucho. En la tarde, a la hora de ir a buscarlos, me da mucha tranquilidad ver la cara de felicidad con la que salen de sus entrenamientos, pero con un hambre que se comen el mundo. Están felices y comienzan a compartir las aventuras del día. Como suele suceder, varios de los compañeros le han preguntado qué son y qué hacen sus aparatos médicos, y las reacciones han sido muy positivas y Jaime se siente muy a gusto.

Veo como poco a poco Jaime va tomando control de su diabetes, sabe cuando medirse, sabe que hacer y toma decisiones muy acertadas. Si tiene que tratar alguna hipoglucemia lo hace, y si tiene que corregir, también lo hace pero de manera muy consciente, pues sabe que la actividad física en algún momento también puede bajar su glucosa.

El pasado lunes el pod se le cayó en la práctica, y aunque por unos segundos tuve un episodio de; “Oh Dios, necesitamos ir volando”, le recordamos que tiene una pluma de insulina en su bulto y le dijimos que se enviara insulina de esta manera. Ese bolo unido al intenso entrenamiento físico nos ayudo a manejar la situación durante las últimas 3 horas de su entrenamiento. Las glucosas estuvieron un poco más elevadas de lo usual, pero no dejamos que eso lo detuviera y arruinara su día.

De eso se trata este maratón llamado diabetes tipo 1, tenemos que adaptarnos, cambiar, reaccionar, pero sin perder la diabetes de vista. Van a haber días mejores que otros, pero todos los días se aprende algo y nos da más experiencia. Si miramos atrás, puedo ver como hemos evolucionado desde que comenzamos esta travesía. Así debemos hacer para lograr que la vida de nuestros hijos sea una que se disfruten, que amen y vivan al máximo.