Historias de diabetes: Tharmy

Hola amigos, me llamo Tharmy y también tengo diabetes. Específicamente Diabetes Mellitus Tipo 1. Para mi es maravilloso tener la oportunidad de contarles quien soy y transmitirles mi experiencia en el transcurso de lo que hasta hoy han sido 34 años de dulce vida.

Mi debut surgió a los 5 meses de nacida, cuando Venezuela aún se encontraba en “pañales” en cuanto a conocimientos y educación respecto a nuestra condición. Por haber sido diagnosticada tan pequeñita tengo montones de historias que contarles pues he sido bebé con diabetes, niña con diabetes, adolescente, estudiante de escuela, liceo y universidad, trabajadora… En fin, un ser normal con diabetes.

Me llena de orgullo contarles que mi madre me enseñó a hacer de mi condición un elemento positivo que siempre ha estado a favor de mi crecimiento personal, mi salud y calidad de vida. Podría sonar algo extraño pero para mi, saber inyectar a otros y a mi misma, llevar una vida saludable (la que todos deberíamos llevar) además de no tener miedo a las agujas, siempre representó una ventaja con respecto a otras personas… y eso, era bueno.

Recuerdo como me sentaba a enseñarle a los niños que vivían en mi edificio como se hacía una glucemia capilar; les mostraba como me inyectaba y les explicaba que no necesitaba comer dulces para ser una niña feliz. Muchas veces preguntaron: “…¿Te duele lo que haces?” y yo les respondía: “no. ¿Quieres probar?” jajajajajaja. Muchos, entre risas nerviosas decían que no pero algunos decían que sí y se dejaban pinchar el dedo para saber en cuanto estaba su nivel de glucosa. La curiosidad por mi diabetes, comenzaba a convertirse en curiosidad por saber como se encontraban ellos mismos y eso, también era bueno.

Debo acotar que mamá ¡me regañó!. Se puso furiosa cuando se enteró que yo pinchaba el dedo de todos los niños para enseñarlos a medirse. A mis 8 años entendí que mis artículos son personales y solo yo debo usarlos. Lección aprendida.

Fui una niña alegre y traviesa con todo lo que implica una infancia feliz: salir corriendo por las escaleras para ver quien llegaba primero; hacer “guerras” de bombas de agua en carnaval, jugar al escondite, metras, muñecas; y entre la normalidad de la vida y la especialidad de la diabetes, fui creciendo hasta convertirme en una mujer que ha hecho todo lo que hasta ahora se ha propuesto.

Luego de 34 años de evolución de mi condición puedo decir con certeza que no tengo complicaciones. Esas complicaciones a las que todos tienen tanto miedo y por las cuales se considera a la diabetes como una especie de “monstruo” cuando llega a la vida de alguien. Todos deben saber que ese monstruo al que todos temen, tiene otra cara. La cara del buen control.

¿Cuál es la clave para vivir con diabetes y seguir siendo una persona sana para el resto de la vida?. Disciplina. La disciplina no es sinónimo de rigidez. La disciplina implica seguir ciertos parámetros a los que necesitamos ajustarnos para que todo siga marchando a favor nuestro. Esa característica que ha envuelto mi vida prácticamente desde que nací es lo que ha hecho que hoy mi doctora diga “…tienes creatinina de bebé”. Y eso, queridos amigos, también es bueno. Es muy bueno.

Después de haber probado todo lo que ha salido al mercado para el control de la diabetes; desde insulina de origen bovino, porcino, humano y análogos; tiras reactivas para medir glucosa en la orina, primeros glucómetros para medir glucemia capilar, todas las clases de jeringas; hoy me encuentro usando la bomba de insulina Omnipod. ¡Guao! cómo ha cambiado todo. Ahora es mucho mas fácil tener glucosas controladas pero lean bien, si no hay disciplina los avances tecnológicos no sirven de mucho. La disciplina es la clave de un buen control.

Protejo futuro Tharmy