Historias de diabetes: Nayda

Nayda y fam.Mi nombre es Nayda R. Jiménez, tengo 37 años de edad, fui diagnosticada con Diabetes Tipo 1 a los 12 años de edad, hasta ese momento era una niña común y corriente, algo llenita solamente. Comencé a sentir sed, pero no es una sed cualquiera, es una sed que no se quita con nada y así como ingería liquido así mismo lo orinaba, era algo continuo. Recuerdo que al acostarme a dormir me llevaba un galón de agua y en la mañana estaba vacío. Me levantaba cansada, me pasaba todo el día cansada y bajé de peso. Un día mi maestra citó a mi mamá a una reunión, le recomendó que me llevara al médico porque ella había notado ciertos cambios en mi salud en realidad estaba muy preocupada por mi. Inmediatamente mi mama me llevó a la pediatra y  me envió a hacer varios análisis de sangre y orina. Los resultados de estos análisis fueron 456 en sangre, ósea tenía el azúcar súper alta. ¿Y ahora qué? La pediatra nos refirió a una endocrinóloga y nos explicó que este especialista es el que atiende lo que ella había diagnosticado como Diabetes Tipo 1. En este proceso nos recomendaron a la Dra. Carmen A. Sáenz, endocrinóloga pediátrica en el Hospital San Jorge. Al visitarla inmediatamente nos indicó:

  • Que tenía la azúcar muy alta en la sangre y había que controlarla.
  • Seria inmediatamente hospitalizada para normalizar mi azúcar  y educarnos.
  • Que mi vida y mis hábitos alimenticios iban a cambiar favorablemente, si así nos lo proponemos.

Una vez hospitalizada la doctora nos explicó que yo presentaba un cuadro de Diabetes tipo 1.  Nos explicó que el tratamiento a seguir era inyectando insulina ya que mi cuerpo no la producía, esto en conjunto con una buena dieta y ejercicio serian el tratamiento y la llave para una vida saludable.  Luego me llevo una manzana y una jeringa para que practicara a inyectarle agua a la manzana y le cogiera confianza a la agujita. También me llevaron un glucómetro para medir mis niveles de azúcar y me enseñaron a utilizarlo. Al salir del hospital la doctora me dijo que ahora el control lo tenía yo y que de mi, dependía mi salud. En ese momento sus palabras para mí no tenían mucho sentido porque apenas era una jovencita y estaba saliendo a lo que sería mi vida junto a mi amiga la diabetes. Mi vida cambió de la siguiente manera:

  • ESCUELA- En la escuela mi mamá notificó sobre mi condición y el tratamiento necesario, me compró un brazalete que identificaba mi condición en caso de emergencia. Ella decidió enviarme el almuerzo para tener mis azucares bien controladas y pidió que no me dieran ningún tipo de dulce. Esto me ayudó mucho y siempre tenía mis azucares controladas, baje de peso y me sentía muy bien. Era un trabajo en equipo porque yo no hacia desarreglos y siempre seguía al pie de la letra las instrucciones de la doctora.
  • VIDA DIARIA- El cambio de la diabetes fue algo que toco a mi familia entera. La Dra. nos recomendó que este cambio favorable debía incluir a todos! Así es que de dulces cambiamos a frutas, de refrescos a agua y de vez en cuando jugos 100% naturales y para mí sin azúcar! Muchos vegetales, carnes bajas en grasa, etc..

Durante los años de adolescencia no fue fácil porque no quería cargar con el glucómetro para hacerme la prueba el azúcar y tampoco con las insulinas. Esto me llevo en muchas ocasiones a tener la azúcar descontrolada y terminar en el hospital. Mi doctora  siempre me decía que si no me cuidaba los daños los vería cuando fuera adulta, cuando quisiera tener hijos y se me hiciera difícil o peor aún no pudiera. Y si de algo estaba segura yo era que en algún momento quería ser madre.

Los 15, 16, 17, 18 y 19 años de edad me la pase entre bien y mal. Algo que no debemos permitir porque el éxito de nuestra condición esta en mantener las glucosas estables. Pero que les puedo decir las fiestas, los amigos, la comida. ¡Que difícil era poder tenerlo todo en control! Siempre fue difícil pero NUNCA imposible. El día que decidí orientar a mis amigos sobre mi condición fue uno de los mejores porque entonces ellos me ayudaban a mantenerme en control.

Una de las últimas conversaciones con mi endocrinóloga (ya que estaba a punto de ser mayor de edad y tenía que pasar a un endocrinólogo de adultos) fue la misma que me había dicho por los últimos 8 años: La diabetes puede hacer de tu vida una buena si la controlas y tú puedes hacer de tu vida una miserable si dejas que ella te controle a ti! TODO DEPENDE DE TI! Puedes tomar el control de la condición, o  puedes pasar la mitad de tu vida en el hospital, con muchas complicaciones como daño renal, retinopatía diabética, neuropatía diabética, y/o perdida de extremidades.  De todas las complicaciones que ella me dio la que se quedo grabado en mi mente fue: “El día que te enamores y quieras hacer una familia y no tengas la salud para lograrlo porque te has dedicado a terminártela”.  UFF muy fuerte pero muy cierto!!!

Gracias a Dios hoy puedo celebrar 35 años de vida, 23 de ellos con mi amiga la diabetes, casada con un esposo que me ha cuidado muchísimo, hemos tenemos dos niños hermosos y muy saludables. Y una vida que aunque no ha sido fácil junto a mi amiga la diabetes no ha sido imposible para nada. Actualmente uso la bomba de insulina Omnipod para controlar mi azúcar. ¡Sigo luchando con ella!El camino no es fácil pero no es imposible, lo puedes trabajar! No es una enfermedad terminal la cual no puedes controlar. Es una condición que puedes tú manejar, la diabetes es un estilo de vida saludable. ¡La vida es hermosa y con control todo es posible! ¡No permitas que te controle, voy a ti!