Historias de diabetes: Mariam

Algunas personas piensan que la diabetes  requiere mayor atención de los padres sólo mientras los hijos son pequeños o dependen de ellos.  Otras expresan comentarios como, “cuando crezca estará más controlado”,  “con la edad tendrá mayor responsabilidad” o “se alimentará mejor”.  Esto puede ocurrir en parte, pero es el producto de una buena educación en diabetes y de principalmente la colaboración de los padres desde que reciben el diagnóstico de diabetes.    Si bien es cierto que los padres nunca dejan de preocuparse por la salud de sus hijos, también es cierto que hay que enfrentar la realidad de nuestra vida:   la etapa de la adolescencia y la juventud de nuestros hijos con diabetes.

Con esta, y en algunos casos, llega la independencia, mudarse fuera de la casa, del país, estudiar y trabajar, entre otras.  Entonces, quieren llevar una vida como cualquier otro joven.  Precisamente lo que no nos debe extrañar  porque es  parte del resultado esperado luego de haberlos  educado sobre la diabetes,  brindado seguridad y enseñado que pueden ser capaces de lograr todas sus metas.  En ocasiones, es difícil  imaginar que llegue ese momento, sobre todo para los padres que desde el diagnóstico hemos estado compartiendo responsabilidades con ellos y pendiente de cada una de las tareas que conlleva la diabetes:  verificar el glucómetro; llevarlos a las citas del endocrinólogo;  a todos los seguimientos que requiere la diabetes;  hacer las órdenes de los suplidos; insulina, entre otros.  ¿Cómo no olvidar el chequeo de las 2:00 am? Los padres, repentinamente, podemos experimentar sentimientos de confusión y pensar si nuestros hijos podrán manejarlo solos… y sí, claro que podrán.

Este es el caso de mi hija Mariam, quien a sus 19 años decidió continuar sus estudios universitarios en Boston, Massachusetts junto a  su seguimiento de la diabetes de una forma integrada,  algo fundamental para mantenerse en control. Mariam tiene diabetes tipo 1 desde los 12 años.  La juventud de por sí es bastante complicada y la diabetes lo suficientemente difícil, ¡que combinación!, pero  no ha sido ningún impedimento para Mariam realizarse como joven adulta y hacer lo que cualquier joven de su edad tiene que hacer mientras  estudia fuera del país: vivir sola, tomar el tren, ir a la universidad, estudiar, trabajar,  ir al supermercado, salir al cine, museos y  parques.

Lo más importante y que siempre recalcamos en Mariam es atender su salud y la diabetes ante todo.  Mariam está clara de que esa es una de sus prioridades.  Parte fundamental en su crecimiento como persona, ha sido la información y ayuda que comenzó a tener dentro de nuestro hogar.    Sabíamos que la educación que recibiera Mariam le ayudaría más adelante a manejar la diabetes, sobre todo en tiempos de enfermedad y en los que tuviera que enfrentarse a esta realidad, ahora viviendo fuera de casa.  Algo que ya ha ocurrido porque todos nos enfermamos en algún momento, más aún con los cambios del clima.  Lo importante es que Mariam ha visitado su médico, ha seguido sus recomendaciones, ha mantenido el control de la diabetes y se ha cuidado más en estos días.

Basada en nuestra experiencia, entendemos que el éxito que tenga cada joven o adulto con diabetes dependerá de muchos factores, especialmente  para los que han sido diagnosticados desde niños.  Entre algunos:

  • El cuidado de la diabetes debe ser algo primordial en sus vidas.
  • La educación sobre diabetes que reciban los padres y que a su vez podrán transmitirles, según vayan creciendo.
  • Compartir responsabilidades con ellos.  Poco a poco y con paciencia irles enseñando que la diabetes se puede manejar y que debemos conscientemente aprender a vivir con ella.
  • Brindarles seguridad, positivismo, siempre demostrarle que ellos podrán cuidarse solos y llevar una vida como los demás amigos y jóvenes si comienzan a hacerlo desde pequeños.

Todas las etapas de Mariam han sido diferentes e importantes, llena de retos y oportunidades, pero cada una de ellas ha estado  fundamentada en el seguimiento de su condición, la educación, pero sobre todo en la fe, el apoyo y en el amor que le brindamos para que pueda tener una vida saludable, una diabetes controlada y una juventud feliz.

Protejo futuro Mariam