Historia de diabetes: El momento en que dijimos; “¡Adios Venezuela!”

Crecí amando mi país y su gente, admirando sus paisajes y saboreando su comida; pero hacen 2 años mi familia y yo tuvimos que dejarlo atrás. Me llamo María Teresa, soy venezolana nacida y criada en Puerto Ordaz. Fue en esa hermosa ciudad donde dejé mis más hermosa memorias, allí comenzó mi familia.

Pero nuestra vida comenzó a complicarse cuando mi hija de 8 años fue diagnosticada con diabetes tipo 1 a los 3 años. Cuando empezó toda la crisis en el gobierno jamás me imagine que la situación llegaría al punto que ha llegado. Hacen 2 años me despedí de mi familia, de mis amigos y de mi hermoso país. A miles de millas de distancia lloro y sufro lo que hoy día allí pasa, me ahoga la tristeza y la desesperanza.

Jamás olvidaré lo que mi esposo y yo sentimos cuando comenzamos a darnos cuenta de que cada mes que pasaba se nos hacia más difícil encontrar los suplidos de diabetes de mi hija. Habíamos comenzado en la bomba de insulina y no podíamos re ordenar suplidos porque no tenían, era desesperante.

Mi esposo tomó la decisión de comenzar a buscar alternativas, planes alternos y nuevas maneras de sobrellevar esta crisis; que les confieso no pensé duraría tanto. Aún mientras hacíamos los planes muy dentro de mi pensaba que jamás se materializarían, no me veía dejando mi familia.

En el 2015 con ayuda de una amigos españoles mi esposo consigue empleo en Madrid y allí comenzó a hacerse realidad aquello que no quería tener que vivir. Se gestionaron las visas necesarias, regalamos todo cuanto teníamos y con el corazón pesado y roto dejamos nuestras familias.

Mis sueños de ver a mis hijos crecer en mi hermoso país se esfumaron, mis papás, mis suegros, hermanas y hermanos… todos se quedaron atrás. Pero tenemos 4 hijos a los que sacar adelante y nuestra Venezuela no es el lugar para hacerlo. MaFe (María Fernanda) de 8 años tiene diabetes tipo 1, un pequeño de 6 que tiene Síndrome Down, una jovencita de 14 años y un varón de 17.

La situación de MaFe y José Carlos nos obligan a contar con un sistema de salud que los cuide, que los proteja y ayude, necesitamos medicamentos, terapias para José y eso no se lo podríamos ofrecer si nos quedábamos en nuestro país.

Sueño con regresar, regresar a mi casa, a mis sabores y olores… Sueño con abrazar a los míos en mi tierra, no en un país extraño. Cada vez mi sueño está más lejos, más imposible. Tengo que agradecer a los amigos y personas que hemos conocido en esta nueva “casa” nos han tendido la mano y nos han recibido con un increíble calor humano. Pero extraño mi casa.

Desde Madrid les pido que si tienen manera de ayudar de la manera que sea, mucho o poco por favor HAZLO. Tristemente nos hemos convertido en un país hambriento, enfermo, angustiado y desesperado.

Gracias a ti Mila por siempre apoyar a mi hermosa Venezuela y por darle voz a quien no puede o no se atreve.