Historia de diabetes: La Tía Páncreas

Me llamo Soraya, tengo una hermana gemela llamada Ana; mi relación con Ana como se imaginaran por ser gemelas es una muy especial. El pasado año mi sobrino, hijo menor de Ana fue diagnosticado con diabetes tipo 1. A mi me a dolido tanto como ella, pues vivimos muy cerca y nuestras familias comparten a diario. Fue para mi muy difícil ver como Ana y Pedro (su marido) se derrumbaron ante aquella noticia. Ver a Lolo (como le decimos de cariño a mi sobrino) en cuidados intensivos y sin muchas respuestas lógicas fue para mi familia muy fuerte.

Soraya y yo nos turnamos los viajes al colegio por los niños, hacemos “babysitting” entre nosotras y siempre estamos juntos. Los primeros meses después del diagnostico de Lolo mi hermana estaba muy sumergida en el cuidado de mi sobrino e inclusive dejamos de hablar con tanta frecuencia. Me decía; “Soraya, nadie puede cuidar a Lolo, es una responsabilidad muy grande”. Me sentía tan mal, pues no sabía como ayudarle.

Fue en ese momento que decidiría tomar cursos de manejo de diabetes tipo 1, compre libros, veía entrevistas y pude ir entendiendo mejor lo que pasaba en el cuerpo de Lolo. Mi hermana aún no salía sin Lolo y físicamente ya se vean muy cansada, http://www.eta-i.org/sildenafil.html sabía que de alguna manera debía ayudar.

Una mañana la invite a desayunar a mi casa y me dijo que Lolo traería comida de su casa pues tenía que medir y contar los carbohidratos. Lo que Ana no sabía es que yo le tenía una sorpresa! Al llegar a mi casa encontró la mesa servida y al lado del plato de Lolo quien adora las tostadas francesas una nota con el conteo de carbohidratos de su desayuno favorito. Por un momento estuvo muy callada, mientras yo aproveche a hablar con Lolo y decirle que Tití Sor sería quien mediría su glucosa. Feliz sonrió y hasta me ayudó. Ana seguía callada, pero veía como su cara de sorpresa no se iba. Claro que tuve que consultar con Ana cuanto sería la dosis de Lolo, pero yo lo inyecté.

Fue para nosotras un momento mágico y desde entonces con mucho orgullo soy una Tía Páncreas. Mi hermana esta mucho más relajada, volvimos a retomar nuestras rutinas y hemos visto como no sólo yo sino todos en la familia somos parte del equipo de cuidado de Lolo. Si eres tía, abuela o amiga de una familia tocada por la diabetes tipo 1, recuerda que ellos necesitan mucho apoyo.

Un abrazo,

Soraya, una Tía Páncreas