Historia de diabetes: Haciendo la diferencia en nuestra comunidad

M travesía con diabetes tipo 1 comenzó hacen unos 15 años, recuerdo claramente que estábamos de vacaciones en Isla Margarita una hermosa isla de Venezuela y me sentía muy mal. En aquel entonces tenía 15 años y como adolescente lo único que quería era jugar, pero me dolía el estomago, la cabeza y no tenía fuerzas. Al regresar a Caracas se confirmó mi diagnóstico, uno que aunque nos tomó por sorpresa, no provocó miedos ni temores. Mi papá era médico y mi mamá farmacéutica y ya se había mencionado diabetes tipo 1 como una posible razón para mis síntomas. Gracias a sus trabajos con frecuencia asistían a congresos de salud y estaban muy bien educados al respecto.

Yo crecí amando la ciencia y la medicina, seguí los pasos de mi papá y estudié medicina de familia. Pero desde muy joven mi familia ha estado envuelta en viajes misioneros de nuestra iglesia, a mi me encantaba ir con mis papás a la selva y ayudarles. Esa tradición la he mantenido y el pasado octubre tuve la oportunidad de visitar la isla de Cuba en un viaje misionero. Nuestra meta era llevar medicamentos, hacer pruebas diagnosticas de salud y llevar medicamentos, que aunque sabemos no es mucho por lo menos podemos servir al pueblo cubano.

Tal vez te preguntas por que no hice eso en mi país Venezuela, el cual esta atravesando una fuerte crisis; pues mi familia salió de Venezuela dos años después de mi diagnostico. Nos mudamos a Chile donde aún vivimos, por razones de seguridad les confieso no hemos regresado. Pero les tengo my presentes y cuando conozco de alguien de fiar que viaje allá buscamos la manera de apoyarles.

Pero de regreso a mi historia en el Oriente de Cuba, fue impactante ver la necesidad de medicamentos y educación de diabetes. Destinamos 2 salas para educación de diabetes y otras 3 salas para revisiones y repartición de glucometros, insulina, inyecciones y otros suplidos.

Adultos, niños, jóvenes, personas mayores muchas, muchas personas con gran necesidad. Nunca me he considerado un rebelde ante los gobiernos opresores, pero estas cosas me parten el corazón. De la misma manera que me parte el corazón leer como en Venezuela no hay insulina o como hay que recurrir al mercado negro para comprarla sin ninguna certeza de que la insulina o medicamentos hayan sido mantenidos según las condiciones adecuadas.

Una cosa me sorprendió bastante, conocimos a muchas personas con una educación de diabetes que aunque anticuada, podíamos hablar con mas profundidad y nos ocupamos d sembrar la semilla del deseo de aprender más.

Me siento afortunado por la vida que tengo, por mi familia y por todo; y este tipo de experiencias me hace valorarlo aún más. Se que en otras ocasiones Mila ha pedido suplidos de diabetes Venezuela, pero esta vez te pido un favor. Estoy seguro de que en tu país debe haber muchas familias tocadas por la diabetes en necesidad. Dona suplidos, dona tu tiempo, dona tus recursos, sólo así lograremos poco a poco ayudar a nuestros países. Busca organizaciones comunitarias o religiosas a los que puedes unirte. La vida es corta y vinimos aquí con un propósito, cuál es el tuyo?