Historia de diabetes: Errores del pasado

Hacen 20 años conocí a un joven (Carlos) con quien salí por casi un año. Era muy amable, simpático y guapo, pensaba que podíamos llegar a algo más serio. Pero cometí un grave error, que la vida luego me haría pagar. Resulta que en una cena familiar en mi casa, Carlos me dice que hay algo que debe decirme y que entiende ya es el momento de hacerlo; me dijo que desde los 8 años vive con diabetes tipo 1. De primera intención ni entendía ni conocía de la condición, poco a poco el fue explicándome un poco; pero en mi ignorancia y egoísmo veía su diabetes como una razón para acabar la relación. Eso, ademas  de todos los comentarios negativos que me dijeron en mi familia. “Tendrás hijos enfermos”. “El no podrá tener hijos”. “Te quedarás viuda muy joven”.

Joven e ignorante decidí terminar esa relación. Carlos estaba muy herido y molesto conmigo, al terminar la relación perdí su amistad y de eso me arrepiento hasta el día de hoy. Vivimos relativamente cerca y aunque no teníamos comunicación, habían amigos en común y siempre me mantuve al pendiente de Carlos y su familia, les había tomado mucho cariño. Carlos quería ser odontólogo, era ciclista “amateur” y compitió internacionalmente.

Cómo no me di cuenta de que su diabetes no era un limite para el? Pero la vida nos hace vivir situaciones que nos hacen darnos cuenta de nuestros errores, hacen 4 años mi hijo mayor fue diagnosticado con diabetes tipo 1. Y saben qué? Carlos tiene 4 hijos y ninguno de ellos con diabetes tipo 1. En ocasiones me preguntaba si era un castigo del destino, por haber discriminado y herido a alguien tan especial como Carlos.

Mi hijo fue diagnosticado a los 9 años y sentí me moriría. Me vi muy negada a entender y procesar nuestra situación y requerí mucho apoyo profesional. Estaba segura la diabetes de mi hijo era un castigo hacia mi, me sentía culpable y muy deprimida.

Luego de muchas platicas y de un extensa conversación con Carlos en la cual le pedí disculpas, pues sí lo había discriminado; hoy día veo la diabetes de mi hijo de manera diferente. La vida me ha enseñado tanto a través de su sonrisa y fuerza, que hoy aunque más cansada y ojerosa veo la vida diferente.

Muchas veces me he puesto a pensar como se sentiría mi hijo si le hicieran lo que yo le hice a Carlos y como yo como mamá reaccionaría. Admito que fui muy dura y aunque Carlos ya me ha perdonado, le pido disculpas a todos a quienes pude haber herido con mi actitud e ignorancia.

Hoy somos fuertes, somos guerreros y queremos ser agentes de cambio, para que nadie cometa el mismo error que yo.