Historia de diabetes: Diabetes tipo 1 en altamar

Hola, me llamo Jorge Luis Rodríguez, soy cubano y vivo en NY. Tengo 43 años de edad y he vivido con diabetes tipo 1 hacen 23 años. Mi relato es uno que con el cual muchos cubanos pueden identificarse, salí de manera ilegal en una pequeña y deteriorada balsa en busca de mi sueño americano. Con la leve complicación de que al momento de mi salida de Cuba, llevaba 3 años viviendo con dt1 y eso hacia mi viaje mucho más complejo.

No saben como trataron hacerme cambiar de opinión, pero estaba decido; mi vida no acabaría en Cuba y salir en aquella lancha era el riesgo que iba a tomar. Me aseguré de que tuviera mis suplidos de diabetes en un recipiente impermeable e intercambiando algunas cosas logré conseguir más insulina y jeringas.

Para las comidas le pedí a mi tía me preparara unos jugos y horchata, de esa manera tendría liquido azucarado que planeaba ir tomando a lo largo del viaje. Otros llevaban galletas y otros productos enlatados, pero no mucho pues era muy limitado el acceso que teníamos a los alimentos y el peso en la lanchita. Este viaje era la culminación de 1 año de preparación y me estaba jugando la vida.

Finalmente llegó la madrugada del viaje y con mucho susto zarpamos hacia la Florida, entre lagrimas, emoción y abrazos nos despedimos de nuestros familiares. Fueron 12 días en alta mar, donde vivimos experiencias muy dolorosas, vimos amigos morir ahogados, otros enfermaron y no llegaron con vida. Mi máquina de medir la glucosa se mojó y sólo me enviaba insulina sin saber que estaba pasando en mi cuerpo. Sabía que algo andaba mal, cuando me dolía mucho la cabeza y me daba mucha sed, pero no tenía idea de nada.

Llegamos a Key West sólo 8 de los 12 que salimos de Cuba, en aquel momento la Ley de Pies Mojados nos protegía y tuvimos la dicha de recibir ayuda muy rápido. Lo único que podía decir era hospital, pues mi cuerpo estaba demasiado maltratado por el viaje, la falta de alimentos y mal manejo de mi diabetes tipo 1. Al llegar al hospital me atendió una enfermera hispana que inmediatamente me puso suero y comenzó a estabilizarme.  Estuve 2 semanas hospitalizado pues tenía cetoacidosis y algunos de mis órganos ya estaban fallando.

Al salir del hospital no podía creer que lo había logrado, mi sueño de tantos años se hacia realidad, pero era momento de afrontar mi nueva realidad. Una nueva vida sin familia, sin empleo y con una condición de salud que requería cuidados y es muy costosa. En Cuba era contador y gestor, conseguí un trabajo en Miami haciendo de todo un poco y comencé a rehacer mi vida nuevamente.

Hoy día vivo en Nueva York, me case en Florida con una cubana y hoy día tenemos 2 hijos. Estudié ingles, hice un grado en administración de negocios en Miami y hacen 3 años comencé a usar mi primera bomba de insulina. Esto ha sido un proceso de nunca acabar, pues siempre hay que estar aprendiendo, les confieso que he aprendido mucho de sus comentarios (los padres) y sus hijos son para mi un ejemplo de fortaleza.

Mi vida ha sido compleja, atrevida, pero no e arrepiento de nada. Gracias por ayudarme a aprender y conocer de tecnología. Un abrazo cálido!