Historia de diabetes: Cambiando formas de pensar

Si pudiera describir como ha sido mi vida con diabetes tipo 1, podría usar los adjetivos compleja, difícil, muchas veces triste, maravillosa, increíble y llena de aventuras. Me llamo MariAngeles, soy colombiana y vivo en New York. Fui diagnosticada a los 14 años en mi ciudad natal Bogotá, teníamos herramientas y educación limitada, pues en aquel entonces mi condición de salud era una muy poco común.

Recuerdo que en mi casa se hacían los preparativos para la fiesta de Navidad y todos en casa teníamos responsabilidades asignadas, pero aquel 23 de diciembre apenas podía levantarme de la cama. Llevaba varios días sintiéndome mal y había perdido peso, pero justo unas semanas antes había comenzado una dieta pues quería perder algunos kilos de más. Achacaba mi malestar a esa dieta y a que había estado haciendo ejercicios; pero me sentía muy débil.

El 26 de diciembre fue mi diagnostico oficial, cuando terminé en cuidados intensivos con cetoacidosis y donde estuve por casi 2 semanas. A mis padres le dijeron que no sobrepasaría los 30 años y que mi condición de salud sería un impedimento para mi. Esto como se imaginaran destrozo a mis padres y familia y desde ese momento sentí que todos me miraban con pena.

Detestaba sentirme así, no me daban permiso para salir con mis amigos, la comida era muy estricta y en todo momento me recordaban que solo me quedaban unos 15 años más de vida. Estaba deprimida y muy rebelde, pero a la vez le tenía mucho miedo a la diabetes y aunque la odiaba con todas mi fuerzas siempre me cuide.

Casi un año más tarde mi familia decide mudarse a la gran manzana, pues mi papá consigue trabajo con una compañía de inversiones. Recuerdo que mi mamá tenia una sola meta y era buscar el mejor médico y hospital en NY para que me revisaran (creo que esperando una noticia diferente a la que nos dieron en Bogotá).

Una vez instalados en esa enorme ciudad, tuve la primera cita con un endocrinólogo; iba muerta del miedo pues no quería escuchar nuevamente que solo me quedaban 15 años de vida. Pero lo que no sabía era que ese día cambiaría mi vida para siempre.

Llegue a una clínica donde todos eran muy amables y la educadora en diabetes era puertorriqueña, esto hacia todo este proceso más fácil pues aún no dominábamos el inglés del todo.  Durante la entrevista inicial me preguntaron acerca de mi tratamiento, alimentación y mis metas. Mi respuesta fue simple,; “No tengo metas, pues me dijeron no viviría más de 30 años.” La cara de la educadora de diabetes jamás la olvidaré, me dijo que por favor me quitara esa idea de la cabeza, pues era un mito que teníamos que destruir.

Para hacerles el cuento más corto, mi manejo de diabetes dio un giro increíble, cambiaron mis insulinas, mi alimentación y mis planes futuros. A los 17 años decidí que quería correr maratones, con mucho trabajo comencé a trabajar en mis planes, en la universidad estudié arquitectura y hoy día soy esposa y mamá de unos gemelos maravillosos.

Sigo corriendo con mi esposo y viviendo mi vida al máximo. Gracias a la educación y apoyo que recibe hacen 20 años al llegar a la ciudad de New York la historia de mi vida es otra. Ya pasé aquellos temibles 30 años, llena de salud y energía y dejándole muy claro a la diabetes tipo 1 que no me va a detener.