Historia de diabetes: Thaylu

ThayluQuienes me conocen y han leído mis escritos ocasionales saben que mi hija Thaylu, ya adolescente, vive con diabetes tipo 1, esa intrusa  que llegó a nuestras vidas hace 10 años a perturbar nuestro entorno familiar. Aún recuerdo con exactitud todos los eventos de ese día, y si bien el principio fue muy difícil y muy lleno de altibajos (todavía hay días en que los números no tienen ningún sentido), nuestro compromiso con nuestra hija y con nosotros mismos como familia era que la diabetes no sería limitante para ella en ningún sentido. Para poder lograr esto nos vimos en la necesidad de educarnos y educarla, y de aprender todo lo que hubiera que aprender y más sobre la diabetes.

Cuando los niños son pequeños, la responsabilidad de su tratamiento recae sobre los padres; nos convertimos en su páncreas y aprendemos a hacer cosas que en nuestros sueños más salvajes hubiéramos pensado que íbamos a tener que hacer. Pero la vida es así, y a veces nos lanza cosas, que no entendemos el por qué, pero que no nos queda más remedio que aprender a resolver.

A lo largo de estos 10 años son muchas las cosas que hemos vivido y mucho lo que hemos aprendido, pero creo que nuestro mayor aprendizaje es mantenernos positivos aunque en ocasiones sentimos que el mundo se nos viene encima. “De algo malo siempre sale algo bueno”. Se preguntarán por qué asevero algo así. Pues simplemente porque de toda experiencia queda algún aprendizaje.

Ya mi Thaylu  tiene 19 años y siento la satisfacción de decir que es una verdadera e independiente guerrera, que ha aprendido (a veces a tropezones) a resolver las situaciones que se le presentan y que no hay reto ni meta que se haya propuesto que no haya logrado.

Pero el aprendizaje para ella ni para nosotros como padres se termina. Todos los días busco, leo, investigo temas relacionados con la diabetes y se los comento a ella. Poco a poco he ido soltando las riendas y dejando que ella como adulta tome decisiones, a veces acertadas y a veces no tanto (no es fácil ser un adolescente con diabetes y soportar la presión social), pero siempre estoy allí para apoyarla.

Mi lema: “Aprende, edúcate, empodérate, quiérete tú mismo y comparte lo que sabes”.

“La educación no es parte del tratamiento, es el tratamiento”.  –Elliot P. Joslin

Protejo futuro Thay