Historia de Diabetes: Mi historia de adopción

Cuando uno es niño son muchas las cosas que no entiende, hoy les quiero contar un poco de mi historia pues, aunque triste es una realidad de la cual no se habla con frecuencia. Algunos pueden pensar que no debería compartirla o que es motivo de vergüenza, pero es mi historia de diabetes y la quiero compartir. Me llamo Raúl, tengo 39 años, nací en Puerto Rico, pero me crie en New Jersey. A los 7 años me diagnosticaron diabetes tipo 1, afortunadamente unas semanas antes de mudarnos de Puerto Rico a New Jersey.

Tengo dos hermanas, que fueron y son pilar de mi vida. Mi mamá era muy joven cuando se convirtió en madre y desafortunadamente no tomó las mejores decisiones en más de una ocasión. Tenía problemas de alcohol y drogas, su vida giraba en torno a estas adicciones, lo que provocó que descuidara a sus hijos. De hecho, la razón por la cual nos mudamos a New Jersey fue para cambiarla de ambiente y tratar de que ella se recuperara. ¡Eso no pasó!

Mis hermanas y yo terminamos en hogares sustitutos en más de una ocasión; cual creen ustedes era la razón principal por la que las familias decidían no continuar siendo mis tutores. Exacto, mi diabetes tipo 1. En aquel entonces sin bombas de insulina, MCG, incluso tiras y glucómetro en más de una ocasión terminé en el hospital con hipoglucemias o cetoacidosis. Viví con familias que eran desde extremas a nivel de solo alimentarme ensaladas y proteínas, hasta los que tenían la mentalidad de que a los 12 años yo debía ser capaz de manejar mi diabetes.

Durante casi 2 años no supe de mis hermanas, pues nos habían separado, mi mamá estaba muy mal de salud y básicamente estábamos en un limbo. A mis 14 años finalmente llegue al hogar de un matrimonio americano que sí se ocupó de aprender a cuidar de mi diabetes y sobretodo me educaron. La verdad no sé cómo sobreviví casi 7 años, pues no tenía ni idea de porque, para que o las cantidades adecuadas de insulina que necesitaba. ¡Claro, eso explica las frecuentes visitas al hospital!

Mi nueva familia también trajo a su hogar a mis hermanas, desde ese momento sentía que mi vida tenía un poco más de sentido y aunque pensaba en mi mamá biológica con frecuencia mi nueva familia me hacía sentir muy querido. Mi nueva familia era muy unida, creyente y amorosa. Laura, mi mamá adoptiva era maestra y John era inspector de salud para la ciudad de New Jersey. Mom and Pop como comenzamos a decirle una vez se completó nuestra adopción se ocuparon de llenar el vacío que teníamos; un vacío en términos de cariño, educación, valores y sobretodo protección.

Mis hermanas y yo habíamos tenido una segunda oportunidad para ser parte de una familia. Mi manejo de diabetes había mejorado increíblemente y cada día me sentía más seguro al cuidar de mi salud. Las visitas al hospital se acabaron, ahora sólo iba a mis citas de rutina. Decidí estudiar en una universidad cerca de casa, no me sentía preparado para dejar mi hogar y mis hermanas. Estudié salud pública y hoy día vivo a dos casas de los seres MÁS maravillosos del mundo, esos dos seres humanos que ante la adversidad se arriesgaron y recibieron en su hogar a un niño puertorriqueño con diabetes tipo 1 y a sus hermanas.

Mi madre biológica falleció cuando tenía 16 años, fue muy triste ver como nunca pudo sobreponerse de sus adicciones, mi papá nos había abandonado desde que yo tenía 4 años; pero la vida me regaló a los mejores padres del mundo. Hoy día mis viejos son los abuelos más consentidores del mundo, ya tienen 6 nietos y otro en camino.

Sí, hay niños con diabetes tipo 1 huérfanos, en hogares sustitutos y nadie quiere hacerse cargo de ellos. ¿Se pueden imaginar lo difícil que deben ser sus vidas? Si en algún momento tienes la oportunidad de adoptar, de ser tutor de un niño en esta circunstancia no dudes en hacerlo.

 Thanks Mom and Pop por amarnos y hacernos parte de su familia.