Historia de diabetes: Esas personas que nos cambian la vida

Mi hija fue diagnosticada con dt1 hacen 6 años, justo 5 meses después de esa noticia que cambio nuestras vidas quede sin empleo y sin seguro médico para mi hija. Fue para mi una de las mayores angustias que pude sentir, después de la noticia del diagnóstico. El trabajo de mi esposo nos dio una opción de plan de salud para Pao, pero era muy costoso.

Se imaginan las noches que pasé pensado como le haría para poder comprar la insulina, tiras y demás suplidos. Mi esposo consiguió otro empleo y aún así el dinero no nos alcanzaba. Solicitamos ayuda del gobierno, pero tuvimos varias complicaciones con el papeleo y se demoraba demasiado.

Era es uno de esos días en los que pensaba no podía más con mi carga que recibí una llamada de la escuela de Pao, era la enfermera y me dijo que por favor cuando la fuera a buscar en la tarde fuera a su oficina. Pensé mil cosas, hasta que me diría que mi hija no podría seguir en la escuela, estaba muy angustiada.

Llegó la hora de ir a la escuela, sentía el corazón casi salirse de mi pecho, tenīa deseos de llorar, pues me imaginaba lo peor. Al entrar a su oficina me dice; “Sra. Pagán que gusto verla. Fíjese, Paola me comentó que usted había perdido su empleo y plan de salud y que por eso no podía medirse tan frecuente pues las tiras eran muy caras, me dijo no tienen más insulina y eso me preocupó mucho”. De primera intención sentí vergüenza pues a nadie le gusta ventilar sus asuntos financieros por ahí y después pensé me reportaría al gobierno o algo. Tenía pánico.

La enfermera prosiguió a levantarse de su escrito y sacó de un armario una bolsa de regalo, fue a la nevera de la enfermería echo varias cosas en la bolsa y camino de vuelta a donde mí. Me la entregó y me dijo; “Mira adentro y dime si esto les ayuda”. Cuando miré veo 4 viales de Novolog y 6 bolígrafos de Lantus, jeringuillas, Glucagon y 500 tiras de medir glucosa. En un sobre habían 2 tarjetas de regalo para comprar alimentos y una nota que decía; “No están solos, si necesitan ayuda aquí estamos”

Ese ángel que se cruzó en nuestro camino se comunicó con otras familias cuyos padres son doctores o enfermeras e hicieron esa recolecta para Pao. En la bolsa venían los nombres y los números de teléfonos de cada uno de ellos, con el mensaje de; “Si necesitas algo más, no dudes en llamar”

Lloré y lloré como jamás! Sentí que aunque era un remedio temporal, se había quitado de mis hombros un gran peso. Esos suplidos nos servirían mientras esperábamos la respuesta del gobierno y yo conseguía un nuevo empleo. Dos semanas más tarde finalmente Pao fue aprobada para el plan de gobierno y yo conseguí un trabajo a tiempo parcial (no exactamente lo que buscaba, pero un trabajo que me hacía feliz).

Aprendí la mayor lección de mi vida… Aún quedan muchas personas que desinteresadamente ayudan al necesitado. Me propuse que SIEMPRE que yo pudiera tenía que buscar la manera de ayudar a otra familia con dt1, pues vivimos muchos retos y para nuestras familias el perder un empleo trae una carga emocional que solos no podemos superarla. Hoy, 6 años después tenemos la dicha de tener un buen seguro de salud para Pao y en nuestra comunidad hemos creado un grupo de apoyo para familias con niños con condiciones de salud crónicas que atraviesan situaciones económicas difíciles. Gracias a esos ángeles que la vida pone en nuestro camino y no olvidemos ser ese ángel que alguien necesita.