Entrenamiento físico y el manejo de diabetes tipo 1

JFHace tres o cuatro semanas atrás Jaime y sus hermanos comenzaron un entrenamiento de béisbol que incluye unos ejercicios físicos, muy parecido al “Crossfit”. El entrenamiento tiene una duración de dos horas y media y la última hora es del “Crossfit” donde el trabajo físico es muy intenso. Claro está, tomando en cuenta sus edades (11, 12 y 14).

Este entrenamiento lo hacen tres veces por semana, de 3pm a 5:30pm. Dos de los días, lunes y miércoles los recojo y los llevo a otro entrenamiento de béisbol, a las 6pm, donde trabajan fundamento y técnica con poco trabajo físico. En el camino se cambian de ropa y se alimentan con comida preparada en la casa.

¿Por qué les hablo de este entrenamiento de Jaime? Porque sigo notando que el ejercicio, especialmente cuando es intenso, tiene una relación directa con la cantidad de insulina bolo y basal que Jaime necesita, durante los entrenamientos, la comida que comen entre medio de los dos entrenamientos y en la cena.

Mientras más aprendemos y entendemos de diabetes, podemos tomar mejores decisiones en nuestros tratamientos o en los tratamientos de nuestros dulces guerreros, resultando en un mejor control de la diabetes. Esto es un proceso de prueba y error, donde vamos tomando decisiones y aprendiendo de los resultados, sean acertados o equivocados, siendo esto parte de nuestro proceso de aprendizaje. Un factor muy importante en la toma de decisiones es la planificación antes, durante y después del ejercicio.

Por ejemplo, el lunes de esta semana, a las 12pm, Jaime tenía una glucosa de 151 mg/dl y almorzó. Dos horas después de haber comenzado su almuerzo (2pm), su glucemia postprandial era 117 mg/dl. Eran ya las 2 de la tarde y faltaba una hora para el comienzo de su primer entrenamiento. También faltaba una hora más donde la insulina seguiría trabajando en el cuerpo de Jaime (la insulina que utilizamos tiene un efecto pico a las dos horas y sigue trabajando, con menos intensidad, por una hora a una hora y media más).

Teniendo en cuenta toda esta información, decidí reducir un 70 por ciento el basal por una hora, y volver a medir la glucosa una hora más tarde (3pm) justo al comienzo del entrenamiento. Medimos a las 3pm y tenía 148 mg/dl., una medida adecuada para comenzar la actividad física de Jaime. Aún así, volvimos a reducir un 70 por ciento el basal, pero esta vez por dos horas, ya que el ejercicio tiene un efecto reductor en los niveles de glucosa parecido a la insulina.

Durante esa última hora del entrenamiento, donde hacen la parte intensa con el “Crossfit”, Jaime y sus hermanos van comiendo poco a poco un banana cada uno, para que les sirva de fuente de energía y mantener el nivel de glucosa en rango. Cuando terminaron (a las 5:30pm), Jaime volvió a medirse la glucosa y tenía 84 mg/dl. Teníamos media hora más hasta el comienzo del siguiente entrenamiento y mientras íbamos de camino, los niños comían una comida que Mila les había preparado en la casa (pasta integral con salsa de carne). La porción de Jaime era de 45 a 50 carbohidratos y decidí no enviar el bolo de insulina. Una hora más tarde y ya comenzado su segundo entrenamiento, Jaime tenía 183 mg/dl y pensé que el ejercicio que había hecho y el que faltaba por hacer, iba a tener un efecto parecido a la insulina y mantener el nivel en un rango aceptable para Jaime durante el entrenamiento. Ya terminado el entrenamiento de la noche, regresamos a la casa y antes de cenar tenía 145 mg/dl.

Todos estos números parecen y pueden ser abrumadores, pero la diabetes es una condición donde constantemente tenemos que resolver problemas y tomar decisiones. Mientras más información tengamos disponible y mientras más veces lo intentamos, mejores decisiones podemos tomar y obtendremos mejores resultados. Pero de igual manera, de nada nos sirve utilizar la mejor y última tecnología en el cuidado de la diabetes, y tener a la mano la mayor cantidad de información, si la educación continua que necesitamos no está disponible o no es cubierta por los planes o seguros médicos y no contamos con los conocimientos para poder tomar las mejores decisiones.

Por eso estoy convencido que el mejor tratamiento de la diabetes es la educación. Como dijo el Dr. Joslin; “La educación no es parte del tratamiento, es el tratamiento”.