El peor día de mi vida

Que frase tan fuerte… Gracias a Dios todavía puedo decir que no he vivido el peor día de mi vida. Hace poco leí un comentario de una madre, que decía que el peor día de su vida fue el día que recibió el diagnóstico de diabetes tipo 1 (DT1) de su hija. El diagnóstico de DT1 de un niño es muy fuerte para la familia, pero jamás lo puedo comparar con muchísimos otros posibles escenarios que me vienen a la mente, que fácilmente los pudiera catalogar como posibles peores días de mi vida.

Aquel 2 de junio de 2006 lloré, temí por el futuro de mi dulce guerrero, sentí coraje, tristeza y mil sentimientos más, pero de ahí a que haya sido “El peor día de mi vida”, estoy segura de que jamás se va a acercar.

Mientras más me adentro a este mundo de la diabetes y conoces las experiencias o las maneras en las que muchas familias hacen su entrada a este complejo mundo de la diabetes; puedo asegurar que aquel 2 de junio fue para mi familia uno de los días más importantes. ¿Por qué? Porque ciertamente aunque las noticias que escuche aquel día desearía nunca haberlas escuchado, el diagnóstico de DT1, oportuno y a tiempo, de Jaime evitó una cetoacidosis diabética que pudiera haber complicado el panorama y la salud de mi dulce guerrero, y que en ocasiones han causado daños severos y hasta la muerte de otros niños.

Esta triste realidad fue el desenlace para las familias de Kycie, Reegan, David, entre otros. Estos niños tuvieron un diagnóstico tardío y perdieron la vida. ¿Cuál ustedes creen hubiera sido el peor día para los padres de Kyce, Reagan, David, el día del diagnóstico de DT1 oportuno y a tiempo, o el día donde tuvieron que despedirse de sus hijos? Estos padres y sus familias SI han vivido el peor día de sus vidas, el día en el que los frágiles cuerpos de sus hijos no pudieron superar los estragos que provocó la falta de un diagnóstico correcto, pero más importante, un diagnóstico a tiempo.

El diagnóstico de DT1 puede tomar tiempo en ser procesado, entendido y aceptado. Pero si continuamos recordando el diagnóstico de nuestro dulce guerrero como “El peor día de mi vida”, no seremos capaces de disfrutar el hoy y el ahora, y agradecer lo afortunados que somos por un diagnóstico a tiempo que nos ha brindado la oportunidad de disfrutar día a día el desarrollo de nuestros hijos.

Animo, el manejo de la diabetes no es fácil, pero tampoco imposible. Lo que si te aseguro es que con educación, perseverancia y muchas ganas, vamos a lograr que nuestros dulces guerreros crezcan saludables y tengan la oportunidad de alcanzar sus metas y sueños.