El niño, la diabetes y su familia

Para todos nosotros es un gran “shock” cuando uno de nuestros hijos recibe un diagnóstico de diabetes. Desde ese momento el futuro de nuestros hijos se vuelve incierto, nos llenamos de dudas y desesperanza. Nos preocupamos con el constante monitoreo de glucosas, inyecciones de insulina y la posibilidad de complicaciones futuras.

Estos pensamientos y preocupaciones que nos llenan la cabeza, son únicamente una respuesta emocional normal, cuando nos enfrentamos a una situación que nos provoca ansiedad. Cuando nuestros hijos experimentan cualquier problema o situación difícil, en este caso el diagnóstico de diabetes tipo 1, esto crea un factor de estrés y preocupación para toda la familia, especialmente al principio, hasta que poco a poco vamos aprendiendo acerca de la diabetes y como manejarla. A la larga aprendemos a controlar aquello que al principio nos parecía amenazante sin que nos provoque tristeza o ansiedad.

¿Cuántos de nosotros pusimos en duda nuestras capacidades de cuidar a nuestro hijo cuando fue diagnosticado? Yo era una de esas personas. Me preguntaba si podría cuidar a mi dulce guerrero y mantenerlo saludable. Me partía el corazón solo pensar que podría causarle dolor a mi pequeño de tres años al inyectarle la insulina.

El diagnóstico de diabetes puede ser el momento perfecto para modificar nuestros estilos de vida dentro de la familia. Comenzamos a crear una familia consciente de los beneficios de la buena alimentación y la importancia de la actividad física. Tu hijo puede y le beneficia participar en deportes y actividades físicas al igual que el resto de los niños de su edad. El diagnóstico de Jaime nos enseño la importancia de mantener el cuerpo de manera óptima, nos creó la conciencia de que no toda la comida que comíamos era la más saludable y que existen un sinnúmero de alimentos sabrosos y muy beneficiosos al cuerpo.

Cuando nos relacionamos con otros padres y familias que tienen un hijo con diabetes, nos damos cuenta que hay muchas familias compartiendo nuestra misma lucha y que no estamos solos. Con tiempo y apoyo, tanto el niño como la familia logran adaptarse a la diabetes, de tal manera que sea parte de su vida diaria. Los niños con diabetes tienen que mantener ciertas normas, pero estas no deben controlar la vida de nuestros hijos. Cuando la persona con diabetes se ve controlado excesivamente, se siente aislado y puede interrumpir su desarrollo normal, creando problemas emocionales que  pueden llegar a causar rebeldía en contra de su condición.

Algunas normas generales

El manejo de la diabetes es muy importante pero nunca lo será más que el niño mismo. No debemos permitir que la diabetes sea el centro de nuestra relación con el niño, tu hijo está lleno de virtudes, sueños y metas. Es nuestro trabajo proveerle las herramientas necesarias para que logre sus sueños y tenga una vida plena, sin que la diabetes sea un impedimento. Es importante educar al niño, según su edad y madurez, a realizar tareas que lo envuelvan en el cuidado de su condición. Con paciencia y poco a poco se deben ir introduciendo nuevas tareas e información. Recuerda que a tu hijo le quedan muchos años de vida con su compañera de viaje, la diabetes tipo 1. NO los debemos presionar.

Es importante que los hermanos no sientan que los cambios en alimentación o en la rutina familiar son establecidos debido a la condición de su hermano, pues puede conducir a crear resentimientos. Hay que explicarles que los cambios y las modificaciones de nuestros estilos de vida son beneficiosos para todos en la familia. Los hermanos tienen que encontrar sus propios caminos para tratar con la diabetes de su hermano y generar apoyos positivos, sin tener que recordarles constantemente que están obligados a hacerlo. Su responsabilidad será limitada, pero muy valiosa y agradecida por la familia.