Dr. Penelope Pauley; “Todos los días estoy tratando con la Tía Bety”

Unos meses atrás el Dr. Daaboul nos compartió muy entusiasmado que se uniría una joven endocrinóloga pediátrica al grupo del Pediatric Endocrinology, Diabetes & Metabolism. Nos contó les hacía falta una figura femenina y otra mano que los ayudara. Nos alegró mucho que esta nueva integrante al grupo sea hispana y domina totalmente el español, algo que es muy necesario para un mayor y mejor entendimiento al momento de las consultas.

Cuando tuvimos la oportunidad de conocer a Dr. Pauley, quedamos encantados con ella… Ya verán por qué!

Dr. PauleyDr. Penelope Pauley

  • Nacida en la República Dominicana
  • Dr. Pauley obtuvo su título de médico en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, donde se graduó Magna Cum Laude
  • Hizo su residencia en Pediatría en el Lincoln Medical and Mental Health Center en Nueva York y el Fellowship en Endocrinología Pediátrica en el Connecticut Children’s Medical Center en Hartford, Connecticut y como investigadora en Endocrinología Pediátrica en la Universidad de Connecticut.

¿Por qué decides especilizarte en endocrinología?

Yo siempre supe que quería hacer endocrinología, no solamente por la parte de diabetes sino en general, es fascinante ver como el cambio en tus hormonas  puede impactar tanto en tu vida. Siempre quería ser parte de ese cambio y tal vez dando medicina oral o inyectada, poder cambiar toda la perspectiva de como ese paciente se sentía. La parte pediátrica se debe a que trabajar con niños es siempre mucho más divertido que con los adultos.

Dr P

¿Tienes alguna relación directa con la diabetes? 

Todos los días estoy tratando con la Tía Bety, como ustedes le dicen. Mi esposo fue diagnosticado con diabetes tipo 1 cuando tenía 14 años. Creo que aprendo mucho con él y pienso que eso me ayuda a ser un mejor doctor porque escuchando todas sus anécdotas de cuando el era chico, y todos los malos ratos que pasó, las malas experiencias y las buenas experiencias, me ayudan a tal vez enfocar eso en mis pacientes y tal vez decir; bueno, si este hubiera sido mi esposo o si este fuera mi hijo o si esta fuera yo, quisiera que fuera de otra manera. Siento que uno como paciente también tiene que identificarse con ese doctor o con esa enfermera o con esa dietista que ves. ¿De verdad ellos entienden por lo que yo estoy pasando? No solamente me están diciendo lo que tengo que hacer, pero ¿de verdad si le importa? ¿de verdad si me entienden? Porque si de verdad no le importa, a mi tampoco me va a importar. Por eso trato de tener esa empatía con mis pacientes y que sientan que realmente los entiendo y son importantes para mi.

¿Qué consejos y palabras de sabiduría tienes para una familia recién diagnosticada con diabetes tipo 1?

Cuando entro a ese cuarto del hospital, siempre siento esa tensión, la mamá llorando, y trato de explicarle que su niño está mejor que cuando entró al hospital, que ya no está en DKA o en hiperglucemia. Enseguida les digo que NO hay nada que tu hayas hecho o alguien haya hecho para que tu hijo tuviera diabetes y absolutamente nada para poder prevenirlo. Esto no ha sido culpa tuya ni de nadie. Y con solamente decir eso, ustedes tendrían que ver, es como quitarle un gran peso de la espalda a estos padres.

Le digo a estas familias que necesitan persistencia, persistencia y más persistencia. Necesitan seguir la comunicación con nosotros, mantener una relación estrecha. Un diagnóstico de diabetes tipo 1 es un estrés que no ha sido planeado y me gusta mantenerme en comunicación con los padres de los niños, todos los días durante los primeros días. Siempre también les digo que si podemos entender el 80 a 85 por ciento de los números de la diabetes, estamos haciendo un trabajo fantástico. Siempre van a haber unos números que no van a entender, que no sabemos de donde salieron. Nosotros tampoco entendemos esos números que en ocasiones no hacen sentido. Y para terminar, les digo a los padres que somos un equipo, que no están solos. Estamos siempre a una llamada de distancia.

¿Pueden los padres hacer cambios en el tratamiento de sus hijos?

Sí, le digo a los padres que yo soy el entrenador del equipo, que incluye al personal clínico, el paciente y su familia, pero ellos tienen que ser auto-suficientes y tener la confianza para hacer pequeños cambios en el tratamiento. Cuando trabajaba en Connecticut le decía a los padres que si la glucosa de la mañana era menor de 100 mg/dl por 3 días consecutivos, empezaran a cortar una unidad de insulina; mira los siguientes 3 días y si otra vez la glucosa de la mañana está por debajo de 100 mg/dl, corta otra unidad. No puedo estar contigo todo el día, yo quiero que ciertas decisiones tu puedas tener la autoridad de decir !vamos a hacer esto, esto hace sentido! Esto es exactamente lo que quiero de mis familias, por eso me paso tiempo explicándoles, esto pasó por tal razón y la próxima vez que te enfrentes a la misma situación esto es lo que debemos tratar de hacer.

¿Qué puede hacer una familia para mantenerse educada entre visita y visita? 

Muy buena pregunta, yo pienso que leer y leer. Mantener una comunicación abierta y tratar de seguir patrones. Si ven que en algún momento del día siempre hay un bajón en la glucosa, quiero que ellos puedan identificar este patrón y que tengan la confianza de poder decir; OK si este es el comportamiento, tal vez debemos bajar la insulina a esta hora o si es a la inversa y notan un patrón de hiperglucemia, que puedan añadir poco a poco más insulina. Siento que puedo capacitarlos y adiestrarlos, si ellos pueden ser capaces de identificar un patrón y tomar acción”.

“La otra cosa que sería interesante recomendar es mirar el historial de los resultados una vez a la semana. Es una buena manera de analizar si existen patrones durante el desayuno, almuerzo, cena y a la hora de dormir. Si existe algún patrón, ahí es donde tenemos que trabajar y comenzar a hacer los pequeños ajustes.

¿En qué nivel de glucosa deben de estar nuestros chicos antes de hacer ejercicios?

Me gusta recomendar que traten de tener la glucosa sobre 130 mg/dl y menor de los 200 mg/dl. Si están más bajo de los 130 mg/dl, recomiendo una merienda para prevenir una posible hipoglucemia. Si están por encima de los 200 mg/dl, daría una pequeña corrección de la mitad de la insulina que le debería tocar, porque sabemos que va a estar activo, sabemos que va a estar jugando y sabemos que el nivel de glucosa va a bajar.

Nuestra entrevista se extendió mucho más de lo provisto, nos dimos cuenta que pensamos igual acerca el manejo y cuidado de la diabetes; y pudimos notar la gran empatía que existe en ella por los niños y familias que viven con la Tía Bety en casa.