Diabetes: Y ahora, ¿qué?

Comparto con ustedes una colaboración de la Sra. Gilda González, trabajadora social en el Pediatric Endocrinology and Diabetes y Florida Hospital  Walt Disney Pavillion. Ella es parte del grupo interdisciplinario que trabaja con nuestro endocrinólogo Jorge Daaboul, M.D. Gilda muy amablemente nos ha ofrecido sus escritos para beneficio de los lectores de nuestro portal.

DIABETES:  Y AHORA, ¿QUE?

Acaso te has sentido como si la diabetes hubiese tocado la puerta de tu casa como si fuera un invitado inesperado?   Y que al  abrir la puerta te saluda y te dice : “  Saludos, aquí llegue para estar con ustedes”.

Sabemos que con la llegada de la diabetes, la familia comienza a experimentar muchos sentimientos variados tales como: asombro,  adormecimiento,  confusión,  negación, coraje, miedo,  ansiedad,  soledad, y  cansancio entre otros.

Como cualquier otra condición crónica y mayormente si los afectados son nuestros hijos,  esto es algo que no deseamos, no planificamos y que totalmente, no esperamos.  El diagnostico de la Diabetes nos toma de sorpresa.   El no hacer nada, el tener miedo nos paraliza, no actuamos y por lo tanto no cambiamos  y nuestra vida sigue igual.  Los sueños que teníamos se desvanecen y seguimos como espectadores de la vida. Tenemos que transformar nuestras vidas en donde seamos nosotros los actores de la vida y nos toca aprender a ajustarnos a esta nueva etapa.  Para lograr este ajuste,  el tiempo y la educación van a ser  nuestros mejores aliados.

Una de las mayores diferencia  en el éxito de una familia con un miembro que tenga diabetes es su envolvimiento en el proceso. Como padres es vital que su conocimiento crezca  después del diagnostico y este conocimiento a su vez debe ser constante en el  día a día en la vida de su hijo. El conocimiento de la diabetes también debe evolucionar paralelamente con el desarrollo del niño.  La diabetes puede crear desbalance y nuevos retos de acuerdo a las etapas.  Como usted bien sabe las necesidades de un niño preescolar no son iguales a los adolescentes, ni los retos, ni las reglas, ni las consecuencias disciplinarias etc.  Es por esto que usted nunca debe terminar de educarse.

Muy importante comenzar a buscar apoyo y ayuda con su equipo profesional de trabajo medico como lo es el doctor, la enfermera, la nutricionista, la trabajadora social y a veces hasta un capellán para manejar la aceptación y no ver este diagnostico  como un castigo o algo que usted no haya hecho correctamente como padre.

De igual manera la ayuda de apoyo de otros padres es muy recomendado para entender que sus reacciones a este diagnostico son normales y que son de esperarse.  De lo contrario,  en ocasiones ,  puede usted pensar que usted no esta bien mental o emocionalmente.  Estos otros padres le pueden compartir sus historias,  sus vivencias, las cosas que hicieron para ajustarse a las nuevas  rutinas del diario vivir como lo son:  las visitas medicas, los cambios alimenticios, el conteo de carbohidratos, el monitoreo de los niveles de azucares en sangre y otros.

Es de igual importancia el envolvimiento de todas las personas en la vida de su hijo diagnosticado.   Estas personas probablemente lo son los trabajadores en los centros de cuido, las escuelas, y los entrenadores en deportes.  Una nueva meta como padre que debe fijarse  es el  tener un enfoque PROACTIVO con todas estas personas significativas en la vida de su hijo.  Usted tiene la capacidad de ser un maestro para cualquier otra persona. Debemos estar siempre dispuestos a aprender y a enseñar para así crecer como persona y hacer crecer a otros. Tenemos que compartir información, técnicas, ideas y herramientas que ayudan a nuestros hijos.  Nunca asumas que las personas conocen acerca de la diabetes tipo 1.

Esto nos ayudara a  lograr una comunidad de mayor entendimiento, de mayor apoyo, y  mayor unidad en donde nuestros hijos no se sentirán diferentes por su diagnostico sino se sentirán amados, respetados  y reconocidos por lo que ellos son.

Me gustaría finalizar citando a Madre Teresa de Calcuta en donde en una ocasión dijo: “ A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar seria menos si le faltara una gota”

Gilda