“Cuando no tenga diabetes…”

diabetesRecuerdo en una ocasión estar hablando con Jaime acerca de su diabetes, y aunque no preciso cual era la conversación, recuerdo muy claramente estas palabras;  “cuando no tenga diabetes…” Esas cuatro palabras me cayeron como un balde de agua helada; ¿qué le contesto?, ¿cómo le explico? y ¿de dónde saco fuerzas para hacerlo?

En aquel momento no estaba envuelta en las redes sociales, no conocía a otros adultos con diabetes tipo 1 y no tenía claro cómo sería el futuro de mi hijo. Me preguntaba qué límites traería la diabetes a la vida de Jaime, aunque me repetían una y otra vez que todo estaría bien y que la educación era la clave del tratamiento.

Hoy leí en las redes sociales un comentario que me provocó mucha tristeza, una mamá destrozada al no saber cómo explicarle a su hija que, por ahora, su diabetes no tiene cura. Reviví aquel momento donde Jaime me dijo,  “cuando no tenga diabetes”.

Me arme de valor para escribirle a esta mamá.  Aquí mi respuesta…

Querida compañera de camino,

Hacen cerca de 6 años atrás, mi hijo me hizo un comentario similar al de tu hija, posiblemente pensando que su diabetes era algo temporero, así como un catarro. Mi primera reacción fue abrazarlo y decirle cuanto lo amo y que mi mayor deseo era el pronto descubrimiento de la cura.

“Mi amor, ahora mismo no sabemos cuanto tiempo vivirás con diabetes tipo 1, si sabemos que tenemos que aprender a ser felices, a ver la diabetes como parte de ti y conocerla lo mejor posible”. Mi hijo era mucho más pequeño que tu hija, tenía tres años, y tal vez no entendió mi respuesta, pero le aseguré que jamás tendría que vivir esta situación solo.

Llevamos ocho años desde el diagnóstico de Jaime, años de educación, de perseverancia y constancia en los cuales hemos hecho a la diabetes parte de nuestra rutina familiar. Y aunque no hay nada que más desee en la vida que la cura para esta condición, las experiencias vividas y los conocimientos adquiridos durante los pasados ocho años, me permiten ver un futuro mucho más claro para mi dulce guerrero.

Tu chica será lo que desee ser, alcanzará las metas que se proponga y sobretodo, será feliz. Habrán días en los que caeremos, pero eso no importa; aprendemos de la caída y nos levantamos con más fuerzas.

Recibe un gran abrazo y recuerda que tu familia no está sola.

Al enviar el mensaje, recordé todos esos sentimientos cuando comenzamos este camino, esas dudas y temores. Temores que aunque en menor escala, todavía nos acompañan, pero no los dejamos robarnos nuestra vida.

La diabetes tipo 1 no es sencilla de manejar. Física y emocionalmente, es un gran reto cada día, pero como siempre digo; nada como la sonrisa de mi hijo para darme las fuerzas necesarias para continuar el camino.

Y justo antes de finalizar este escrito, recibo el siguiente mensaje con la contestación de la mamá guerrera.

Gracias Mila. Por recordarme que lo aquí importante es mi hija, su niñez y los gratos recuerdos que su padre y yo queremos dejar en ella. Recuerdos que aunque con una diabetes a cuesta nadie se los podrá arrebatar. Al leer tu mensaje, besé y abracé a mi hija, su respuesta fue; “Mamá, yo sé que me vas a enseñar muy bien a cuidar de mi diabetes”. Con esto me doy por bien pagada, pues tengo la certeza de que mi hija sabe que no está sola. Un gran abrazo compañera de camino.