Creciendo con diabetes; bloguera invitada Marta Zaragoza

Hay algo que instantáneamente nos hace crear empatía hacia otros cuando nuestras historias son similares, cuando conozco una mamá que al igual que yo día tras día cuida y educa a su hijo con diabetes para mi es otra amiga que me regala la vida. He tenido la dicha de conocer a muchas guerreras en este proceso y con todas me identifico. Por eso me gusta compartir con ustedes otras historias o blogs para que conozcan como es la vida de estas familias en otros países y culturas y así se darán cuenta de que somos muy similares no importa donde vivamos; hoy les presento a Marta Zaragoza, una madre española que lleva un año en esta travesía. Marta decidió crear de una situación triste o difícil, una de esperanza y ayuda para otras madres, al igual que yo comparte sus experiencias e información de esta condición. Ambas tenemos un fin común, crear familias educadas y capaces de lograr el control adecuado de la glucosa de su hijo. Los invito a conocer un poco mas de su historia…

Martina a sus cuatro años es la niña más sonriente del mundo, es valiente y responsable, es una pequeña juguetona, parlanchina y extrovertida que acepta con mucha naturalidad su diabetes diagnosticada cuando tan solo tenía tres años.

Momentos muy duros los del comienzo donde de la noche a la mañana Martina se convierte en una paciente excelente aceptando inyecciones de insulina, glucemias capilares y cambios en su alimentación.

Pero no nos engañemos ¿Son momentos más duros para los niños o para sus papás? Realmente yo creo que en la mayoría de los casos antes de que los papás sean capaces de asumir la diabetes de sus hijos, los niños ya han aceptado la nueva situación.

Martina en el otoño de 2011 pasó un periodo prolongado de gastroenteritis, sin que su pediatra consiguiera ponerle remedio. Hasta el extremo en que decidimos cambiar de médico. La nueva pediatra en unos días controló la gastroenteritis. En las analíticas realizadas esos días ya apareció un primer dato de glucosa un poco elevada, como para corregir la gastroenteritis su alimentación era muy controlada los niveles volvieron a la normalidad y ahí quedó el susto.

En los meses siguientes Martina, una niña preciosa, empezó a adelgazar y a ponerse feucha, se le afiló la nariz y tenía ojeras. No conocíamos los síntomas de la diabetes, no conocíamos a nadie con diabetes y ella pasaba las revisiones en la pediatra con normalidad.

En abril de 2012, justo después de su tercer cumpleaños pasaba unos días en casa de la abuela con una prima un año más pequeña que todavía llevaba pañales, de repente empezaron a escapársele los pipis y la abuela decía “esta niña se cela de la prima, quiere que le volvamos a poner pañales” al mismo tiempo bebía mucha agua pero como eran días de mucho calor no le dieron importancia.

De regreso a casa unos días después seguía haciéndose pipi, a nosotros nos llamó mucho la atención que iba al baño un montón de veces y todas ellas hacía una gran cantidad de pis.

Se lo comentamos a una amiga pediatra que nos indicó que pidiéramos cita en nuestra consulta para tres días más tarde y controláramos la cantidad de agua que bebía. Con estos datos llegamos y enseguida le hicieron una glucemia capilar que alcanzaba casi los 400mg/dl (más tarde nos enteramos de que habíamos tenido mucha suerte porque la mayoría de los niños llegaban al hospital con cifras mucho más elevadas) En un par de horas estaba ya en la camita del hospital y ya le habían inyectado su primera insulina.

Los gritos del primer día cada vez que le median la glucosa o le inyectaban insulina desaparecieron al segundo día y al tercer día ya ponía el dedito cada vez que la enfermera venía a hacer un control. ¿Este cambio tan rápido se debió a que Martina se daba cuenta de que con las inyecciones se encontraba mejor? Es una duda difícil de aclarar, ya que es todavía muy pequeña. El caso es que enseguida aceptó su diabetes y aunque con dificultad aprendió a decir “tengo diabetes”

Nosotros con sólo dar un paseo por los pasillos del hospital comprendimos que por encima de todo hay que tener los pies en la tierra y que por suerte Martina tiene una enfermedad que es muy complicada que le va a condicionar toda su vida pero que tiene tratamiento y que hay muchos niños con otras enfermedades que no tienen tratamiento o que su pronóstico es muy complicado.

Damos gracias al “ángel protector” que nos guió para que Martina fuera diagnosticada precozmente evitando de esta manera complicaciones más severas.

En casa todos estamos implicados en el control de la diabetes de Martina, incluso sus hermanos de 9 y 11 años que la cuidan con esmero. Estar todos unidos es importante y conseguir que el día a día transcurra con normalidad, que todos puedan realizar sus obligaciones y sus diversiones sin que la diabetes nos impida disfrutar de una vida plena.

 Mi consejo para todos los papás es que hay que vivir con la diabetes y no para la diabetes. Además debemos tener los mayores conocimientos posibles sobre diabetes tipo 1 ya que cuanto más estables sean los niveles de glucosa de nuestros hijos mejor será la calidad de vida que puedan disfrutar durante muchos, muchos años.

Para profundizar en la diabetes tipo 1 y para facilitarle a los papás de niños con diabetes y adultos que estén a su alrededor una mejor comprensión de esta enfermedad desde hace unos meses hemos empezado a escribir el blog www.creciendocondiabetes.blogspot.com Al igual que Mila con su web www.jaime-dulceguerrero.com queremos contribuir a que nuestros niños con diabetes crezcan con diabetes siendo muy, muy felices.

Me siento muy dichosa de conocer tantas personas comprometidas con nuestros dulces guerreros, unos mas cerca que otros, pero todos con la misma meta: UN FUTURO SIN COMPLICACIONES PARA NUESTROS HIJOS.