Hola, mi nombre es Keila Colón, soy la orgullosa madre de Manuel Alejandro pero nosotros le llamamos Ale. Hacen casi 5 años, Ale apenas tenía año y medio, y llevaba una semana orinando mucho, pidiéndome mucha agua y sin apetito, algo no estaba bien con mi bebe y yo lo presentía, así que lo llevamos a su pediatra y sin hacerle ninguna prueba me dijo que era que tenía gastritis que no me preocupara. Pero eso no me tranquilizo, porque mi bebe dulce y pasivo, seguía transformándose y ahora estaba lloroso todo el tiempo, agresivo y había rebajado casi 10 libras, así que lo llevamos a otro pediatra y este si le envió a realizar análisis. Todavía recuerdo que no habían pasado ni veinte minutos que le hicieron los análisis y nos estaban llamando que fuéramos urgente a recogerlos que el doctor nos estaba esperando. Llegamos al laboratorio y la tecnóloga me entregó los resultados y todavía me retumban sus palabras que claramente me anticipaban algo malo: “mamá que todo salga bien con tu bebe”. Era malo, mi bebe tenía su glucosa en 837 mg. Ese día nos cambió la vida a toda nuestra familia. Gracias a Dios no hubo daño ni mayor complicación, a pesar de tener esos niveles de azúcar en la sangre.
Ale, fue cooperador y nos dio la fuerza a su padre y a mi para enfrentar la condición con valentía. Su doctora nos explicó que su vida ahora dependía de nosotros y yo, para serles sincera, en ese momento no entendí lo que me quería decir ni la magnitud de sus palabras, pues yo no sabía lo que era Diabetes Tipo I, para mi la diabetes le daba a la gente mayor y obesa, no a los bebes como el mío…
Estuvimos siete días en el hospital y cuando salimos fuimos directo a una librería a buscar libros sobre la condición para educarnos y al día de hoy seguimos leyendo porque sabemos que en el conocimiento está el control.
Los primeros seis meses de diagnosticado fue muy difícil controlarlo, yo tuve que retirarme de mi profesión de abogada, para cuidar día y noche de mi chico pero su control era muy difícil, así que viajamos a Estados Unidos a buscar una segunda opinión. Su doctor de Miami, nos recomendó una bomba de insulina nueva en ese momento en el mercado, la Omnipod y un medidor continuo de glucosa, el Dexcom, así que con sólo dos añitos, Ale comenzó su control de diabetes con la Omnipod y el Dexcom.

En estos años hemos pasado algunos sustos pero en general puedo decir que mi chico esta controlado gracias a que es muy disciplinado y a sus equipos de manejo de diabetes, incluyendo la total colaboración de mi familia.
Como madre de un niño con la condición puedo decirle que la diabetes vino a mejorar nuestra vida, me ha hecho sensible al dolor ajeno, disfruto cada minuto de vida de mis hijos y le agradezco a Dios por ello.
De mi hijo les puedo decir que tiene una vida normal o por lo menos lo normal para nosotros, come saludable pero a veces hace sus desarreglos y se come un “molten” por ejemplo, aunque la realidad es que como para el siempre ha sido diabético prefiere una bolsa de papitas que un dulce. Ale cursa el Segundo grado y es un líder entre sus amigos, practica Karate, le encanta el mini golf, se hace sus pruebas de glucosa y es un niño generoso, leal y amoroso.
En fin, la diabetes llego a la vida de mi Ale, pero no va a limitarla, todo lo contrario el será ejemplo de otros porque a su corta edad, está comprometido con su salud y está dispuesto a ganarle día a día a la diabetes, como nosotros le decimos, 0 para la diabetes 1 para Ale, y seguimos acumulando buenos puntos.
A los que están leyendo, te decimos en todo lo que hagas no te limites, edúcate, y apodérate de tu cuerpo y como dice mi nueva amiga Mila: “HAPPY NUMBERS”.
Escrito por: Keila Colón