¿Cómo alcanzar el manejo eficiente de la diabetes tipo 1?

No importa que lleves poco tiempo viviendo con la diabetes tipo 1 en tu hogar, Hay ciertos conceptos importantes que debemos recordar y poner práctica para alcanzar un manejo eficiente de la diabetes. ¿Cuáles son esos conceptos básicos que debemos conocer y entender cuando recibimos el diagnóstico de diabetes tipo 1?

El primer consejo es tomar la responsabilidad de la condición. Es importante eliminar cualquier sentimiento de culpabilidad causada por no haber pensando antes en la diabetes. Culpando a otras personas, eventos o el medio ambiente, sólo retrasa el proceso de seguir hacia adelante con una actitud de empoderamiento y sólo será como una herida emocional que tardará en sanar. El sentimiento de culpa sólo empodera a la enfermedad y le otorga mayor poder sobre ti. Tienes que entender que no hay nada que tu o alguien haya hecho para causar esta condición. La diabetes tipo 1 <strong>NO</strong> fue causada por los dulces que tu hijo o hija haya consumido. Nuestros niños NO tienen un problema de azúcar. Su páncreas ha dejado de trabajar correctamente y necesita utilizar insulina mediante inyecciones diarias. Esfuérzate por no sólo ser reactivo, sino igualmente proactivo en el manejo de la diabetes.

Segundo, la diabetes está acompañada de números por todas partes. Las lecturas de la glucosa en sangre y los resultados de la prueba A1C pueden ser un arma de doble filo. Pueden pasar de ser herramientas muy útiles y necesarias para el manejo de la diabetes, a convertirse en oportunidades de juzgarnos o ser juzgados por los demás. <strong>Jamás</strong> utilices los números de la diabetes para juzgar tu manejo de la condición o a alguien que vive con diabetes. El resultado de cualquier monitoreo de glucosa o la prueba A1C es sólo un número, que nos da una información valiosa de donde estamos y como anda nuestro tratamiento. En el tratamiento de la diabetes, no hay números “buenos” o “malos”. Son números que están dentro del rango o fuera del rango, alto o bajos. !No juzgues!

Cuando nuestros niños nos escuchan decir que el resultado del monitoreo de glucosa en sangre es “bueno” o “malo”, esos adjetivos nos pueden estar llevando a conflictos en la relación entre hijos y padres en un futuro. Nuestros hijos no quieren fallarnos, ni defraudarnos, y si ellos sienten que los números no van a ser de nuestro agrado, van a comenzar a mentir, inventarse o manipular los resultados. Conocemos de casos que estos niños comienzan a hacerle el monitoreo de glucosa a algunos de sus amigos para reflejar “mejores” resultados. Lo importante en el tratamiento de la diabetes es que nuestros hijos estén haciendo el monitoreo de glucosa frecuentemente y sepan tomar las decisiones correctas para mantenerse, la mayor parte del tiempo, dentro del rango indicado por su equipo médico. Por lo tanto, tenemos que estar muy consciente de la trampa de los números y NUNCA utilizar “bueno” y “malo” en la misma frase con una glucosa en sangre o con el resultado de la prueba de A1C. Esto también aplica a cualquier expresión facial de desagrado, que podamos hacer cuando leamos o escuchemos el resultado del monitoreo de la glucosa en sangre o el resultado del A1C de nuestros chicos.

Tercero, muchas amistades, familiares y compañeros de trabajo van a querer compartir sus historias personales, positivas y mayormente negativas, acerca de la diabetes. En la mayoría de los casos, estas personas se refieren a la diabetes tipo 2. Ten cuidado, y si estas personas se refieren a la diabetes tipo 2, no utilices estos “consejos” como fuentes de información para el manejo de la diabetes tipo 1. La diabetes está llena de mitos, lo recomendable es mantenernos informados y educados para identificar lo falso de lo cierto. Parafraseando al Dr. Elliot P. Joslin, el padre de la educación de la diabetes, “La persona con diabetes que más conoce de su condición, vive más tiempo”.

Cuarto, los niños con diabetes tipo 1 pueden llegar a ser todo lo que se propongan en sus vidas y alcanzar sus metas. Las últimas investigaciones sugieren que los niños diagnosticados hoy día con diabetes tipo 1, vivirán vidas normales y posiblemente más largas que su grupo de pares. ¿Por qué? Probablemente porque están más atentos a sus necesidades de salud que las personas que viven sin diabetes, evitan hábitos negativos en la salud, tienen un mejor cuidado preventivo, prestan más atención a la nutrición y tienen estilos de vida más saludables.

El cuidado de la diabetes no es una acción, es una destreza. Es una habilidad y capacidad que se puede practicar y refinar con el tiempo, a través de la educación y un esfuerzo deliberado, sistemático y sostenido. Citando nuevamente al Dr. Elliot P. Joslin, “La educación no es parte del tratamiento de la diabetes, es el tratamiento”.

Si aprendemos y seguimos estos consejos, comenzaremos a construir una base sólida, capaz de sostenernos, cuando nos enfrentemos a los momentos difíciles que la diabetes nos va a presentar