¿Cómo abogar por la salud de tu ser querido?

Cuando te conviertes en el cuidador de un ser querido, en este caso nuestros hijos con diabetes tipo 1, es necesario comenzar por entender la condición con la que viven, y mantenernos al tanto de los tratamientos disponibles y los que están por venir.

Desafortunadamente son muy pocos los médicos que toman un rol participativo en el proceso de educación y empoderamiento del paciente. Muchos de ellos no lo hacen porque no quieren, sino que la manera en que el sistema de salud está establecido, no les provee esa opción, principalmente por el poco tiempo que tienen disponible durante nuestra visita. Es ahí donde la autoeducación nos ayuda y nos prepara para poder tener visitas médicas más efectivas, con un diálogo abierto en ambas direcciones. Soy de las que piensa que antes de visitar al médico debemos sentarnos a hacer una lista de preguntas o preocupaciones. De esta manera no se nos olvida nada cuando hablando con el médico y le demostramos que somos proactivos en nuestro tratamiento o cuidados. De esta manera, las probabilidades de que el médico sea más abierto con nosotros, posiblemente sean mayores.

De igual manera estamos en todo nuestro derecho de buscar segundas opiniones o cambiar de médico, si sentimos que nuestra relación no es la mejor. No siempre tenemos buena química con las personas, y una de las cosas más incómodas que hay es visitar a un médico con el que no te sientas cómodo. Cuando esto sucede, no aprovechamos al máximo la visita al médico, y estas oportunidades de dialogar con nuestro médico son muy limitadas, por lo que no debemos desaprovecharlas. El médico debe formar parte de nuestro equipo de trabajo, nunca debe ser nuestro enemigo.

Una lección que hemos aprendido durante los pasados nueve años es que nosotros, pacientes y familiares, tenemos una gran responsabilidad como mediadores entre el triángulo farmacia-médico-plan de salud. No podemos tomar la postura de esperar que sean otras personas las que traten de ayudarnos a conseguir esa pre-autorización médica o la receta actualizada para poder continuar sin interrupción con el tratamiento. Pregúntate, qué puedo hacer para aligerar o hacer este proceso menos pesado para todos. Si como paciente o familiar me preocupo por comunicarme con alguno de los individuos envueltos y puedo adelantar la petición de nueva documentación o incluso enviar yo los documentos necesarios; ¿por qué no hacerlo? Es la salud de tu ser querido la que puede verse afectada por atrasos en el proceso, con la posibilidad de interrupción del tratamiento.

Para abogar por nuestros ser querido debemos tener mucha paciencia y constancia. En ocasiones tenemos que pararnos firmes cuando las cosas no corran al paso que deseamos o no sean atendidas de la manera que esperamos o estemos acostumbrados, sin olvidar ser respetuosos y agradecidos con esas personas que nos están tratando de ayudar. Nuestro caso no es el único que están manejando y eso debemos entenderlo.

En resumen:

¥ Tengamos un rol participativo y cooperativo en el cuidado de la salud de nuestro ser querido.

¥ Cumplamos con nuestras responsabilidades de paciente

¥ Seamos cuidadores educados acerca de la condición de salud que afecta a nuestro ser querido

¥ Hagamos preguntas

¥ Vayamos preparados a las citas médicas

¥ Estemos preparados para retos que requerirán mucha paciencia y diplomacia