Cicatrices de la diabetes, ¿te atreves a mostrarlas?

¿Sabes que significa llevar una vida normal? Sin duda alguna, una vida normal no mide niveles de glucosa, no cuenta carbohidratos y no incluye inyecciones o bombas de insulina, mucho menos cuando se trata de la vida de nuestros niños. Pero para nosotros, ese es nuestro normal, un normal que nos ayuda a que Jaime crezca sano, pero un normal que deja muchas cicatrices.

La diabetes deja cicatrices emocionales y mentales, pero sobretodo, físicas. A simple vista, nuestros niños con diabetes no parecen tener alguna diferencia con otros niños sin la condición. Es muy posible que no se pueda notar la diferencia; pero si miras detenidamente sus dedos y las areas donde se inyectan o utilizan su bomba de insulina, o su medidor continuo de glucosa, verás alguna de las marcas de la diabetes.

¿Cuántas veces mientras abrazo a mi hijo, mis manos tropiezan con su monitor continuo de glucosa o con su bomba de insulina? ¿Es esto normal? O mientras sostengo su mano y miro detenidamente sus dedos, noto los cientos de puntos negros, que son cicatrices de las miles de pruebas de glucosa a las que se ha enfrentado. ¿Es esto normal? Ver su piel inflamada por alguna reacción alérgica al adhesivo de la bomba de insulina o el medidor continuo de glucosa. Una reacción que provoca comezón, ardor, mucha molestia y sobretodo marca su piel por varios días. ¿Es esto normal?

Nada de esto es normal para quien no vive con la diabetes en casa, pero para mi es normal. Y es precisamente ese normal el que hemos adaptado a nuestra familia, a nuestra rutina y a nuestra vida. Hace poco me preguntaron; ¿en algún momento te dio lástima la condición de Jaime?. Lástima jamás, pero si mucha tristeza. La única manera de sobrellevar la diabetes es con acciones, con hechos, con educación y con perseverancia. ¿Qué resuelvo derrumbándome? ¿Qué resuelvo quejándome de mi nuevo normal? Nos toca aprender a convivir con más responsabilidades. Nos toca adentrarnos a mundos que jamás pensamos conocer y nos toca aprender cada día más.

Ver cada una de las marcas en el cuerpo de mi hijo como consecuencia de su tratamiento, en ocasiones me da coraje y me da tristeza. Ver como una enfermedad invisible para muchos se convierte en algo tan visible para mi… me provoca coraje. Pero también recuerdo que cada cicatriz significa nuestro intento de ganar esta batalla, batalla que SI puede ser ganada y será ganada.

Le pregunté al grupo de madres guerreras de nuestro grupo de WhatsApp que compartieran algunas imágenes de esas cicatrices que la diabetes ha ido dejando a su paso. Aquí les comparto algunas de las imágenes.