Carta a una familia de nuevo diagnóstico

Querida familia,

Hacen casi once años, nuestra familia fue absorbida en un torbellino llamado diabetes tipo 1. Todo era nuevo, desconocido y provocaba mucho miedo. Decir que estábamos asustados no logra describir nuestro sentir. Estábamos realmente aterrorizados!

Tuvimos muchas preguntas: ¿Seremos capaces de cuidar de nuestro hijo? ¿Estará bien? ¿Crecerá siendo un niño sano? ¿Será capaz de lograr sus sueños y alcanzar sus metas? Todas estas preguntas surgieron mientras estábamos tratando de entender y procesar el diluvio de educación que nos dieron en el hospital. Empezar a entender la diabetes era el primer paso; pero que primer paso tan complejo!

No les voy a mentir. El manejo de la diabetes tipo 1 no es un trabajo fácil. Tendrás días en los que sólo querrás correr, gritar, llorar y no volver a pensar en esta condición de salud que llegó a tu casa. Pero entonces te das cuenta de que hay alguien que te ve como un superhéroe, alguien que te ve como capaz de todo y cualquier cosa, y alguien que necesita de nuestra ayuda, amor y apoyo. Ese alguien es tu hijo, que comienza a vivir una nueva vida junto a su diabetes tipo 1.

Siempre que sientas que la diabetes tipo 1 es demasiado compleja de manejar, mira la sonrisa de tu hijo. Piensa en sus deseos, sueños y metas. Esto será el combustible, el poder y la energía que te mantendrá en marcha y no permitirá que la diabetes sea una barrera para vida saludable y para alcanzar la felicidad de tu familia. ¡Nuestros niños necesitan que estemos listos, y necesitan vernos fuertes!

Está bien llorar. Está bien pedir ayuda. Todos hemos estado allí. Pero recuerde siempre que no estás solo!

Aunque nunca podremos salir del torbellino de la diabetes, mientras más aprendamos acerca de la educación sobre la diabetes y nos capacitamos, menos sentiremos los fuertes vientos que el miedo y la angustia traerán y podremos remar a la par con la corriente sin perder nuestro rumbo.

Créeme, las cosas van a mejorar. Todo estará bien. ¡Sé que puedes hacerlo!

Un fuerte abrazo,