4 consejos para evitar los picos de glucosa luego de las comidas

Como padres de dulces guerreros o como personas con diabetes, una de las cosas con las que más luchamos a diario, y que nos causan estrés, son los picos de glucosa después de las comidas. Contamos carbohidratos, enviamos la insulina necesaria, y luego confiamos que la insulina va a trabajar y prevenir los picos de glucosa luego de las comidas. Pero contar carbohidratos y luego enviar la insulina, no es suficiente para evitar los picos y mantener las glucosas en rango luego de las comidas.

¿Qué hacemos nosotros con Jaime para evitar esos picos luego de las comidas? Primero debemos entender algunos conceptos y ponerlos en práctica.

1. Hace unos años aprendimos a enviar el bolo de insulina unos 15 a 20 minutos antes de comenzar a comer, de esta manera le damos tiempo a la insulina para que comience a hacer su trabajo. Esto nos ayudó mucho, pero luego y gracias al “Sugar Surfing” del Dr. Ponder y al medidor continuo de glucosa, aprendimos a no sólo enviar el bolo antes de la comida, sino a esperar hasta que la tendencia de la glucosa comience a bajar, para luego comenzar a comer. En ocasiones esto no siempre es posible, conveniente o simplemente se nos olvida enviar el bolo con anticipación o esperar hasta que la glucosa comience a bajar, pero cuando lo hacemos, los resultados son muy favorables, especialmente con comidas que usualmente son difíciles de manejar como lo son las pizza, las papas majadas o los pancakes con syrup. 

2. Otro factor que tenemos que tomar en consideración para evitar los picos de glucosa luego de las comidas es tener la proporción de insulina a carbohidratos correcta. Por ejemplo, si la proporción de insulina a carbohidratos no es la incorrecta, podemos tener hipoglucemia o hiperglucemia luego de las comidas. Recuerda, nosotros debemos actuar como el pancreas de una persona sin diabetes y a diferencia de nosotros, el pancreas no se equivoca en sus funciones. Hacemos todo lo posible por imitar su trabajo pero nuestras herramientas aún son limitadas. 

3. El conteo de carbohidratos es FUNDAMENTAL, pues aunque la proporción de insulina a carbohidratos sea la correcta, también pudiéramos tener hipoglucemia o hiperglucemia luego de las comidas, si enviamos insulina de más o de menos. Puede ser muy tedioso o pensar que nos consume mucho tiempo, pero el conteo de carbohidratos es un arte que tenemos que dominar y tratar de perfeccionar. De igual manera vamos aprendiendo que aunque utilicemos las etiquetas nutricionales para hacer los cálculos del conteo de carbohidratos, es posible que tengamos que hacer ajustes a las dosis de insulina. Por ejemplo, a lo mejor la etiqueta nutricional de una rebanada de pan dice tener 12 carbohidratos, pero has notado que con ese conteo no logran los rangos deseados posprandial, y la próxima vez que comen la misma rebanada de pan, en vez de enviar los 12 carbohidratos que indica la etiqueta nutricional, cuentas 15 gramos de carbohidratos por rebanada. Así continúan hasta encontrar la cantidad de carbohidratos correctos de la rebanada de pan para tu dulce guerrero. No olvidemos que cada organismo es distinto y que cada organismo reacción de manera diferente. Con un poco de ensayo-error encontraremos las cantidades correctas en el conteo de carbohidratos. Nos vamos a equivocar, pero es la manera de aprender y hacer los ajustes.

4. Es importante también conocer el tipo de alimento que estamos comiendo y cómo afecta la glucosa. Con el paso del tiempo logramos identificar el efecto que tienen los alimentos en la glucosa de nuestros dulces guerreros. Por ejemplo, si sabemos que tal vez las papas provocan una elevación rápida de la glucosa, es muy recomendable hacer lo que especificamos arriba. Primero enviamos el bolo y esperamos hasta que veamos que la glucosa comienza a bajar. Es casi como si estuviéramos jugando un juego de balanceo, en el cual observamos y actuamos. 

Manejar la diabetes es un arte que conlleva mucho ensayo-error. Requiere mucha observación,  paciencia, anotaciones, resiliencia y sobretodo perseverancia. Si fallas una, dos o tres veces, no importa; sigue intentado. Lo importante es NUNCA rendirnos!