• julio 22, 2014
El lenguaje oral y escrito es una pieza central de nuestra vida diaria, incluyendo las interacciones con las personas con diabetes. Sin embargo, a menudo usamos etiquetas inapropiadas y estigmatizantes como ‘diabético’ o ‘paciente’ que pueden tener un profundo impacto en las personas. Gran parte del lenguaje que los profesionales sanitarios utilizan es una especie de ‘dialecto’ que termina convirtiéndose en el lenguaje habitual y puede enviar mensajes subliminales que, a menudo, son inherentemente negativos. El lenguaje puede ocasionar estrés psicológico, derivando en consecuencias fisiológicas.  La Filosofía del Lenguaje de la FID (2013) y la Declaración de Posición de Diabetes Australia ‘Un nuevo lenguaje para la Diabetes’ subrayan el poder del lenguaje y las consecuencias positivas y negativas que puede tener en las personas con diabetes. Federación Internacional de Diabetes
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